20 de octubre de 2008
El caso de la leche adulterada llevó a Fonterra, el mayor comercializador de productos lácteos del mundo, a iniciar conversaciones para la venta de su participación en la compañía que corresponde al 44%.
El grupo lácteo neozelandés Fonterra, propietario en un 43 por ciento de la lechera Sanlu, la primera de las 22 firmas chinas en las que se detectó la adulteración de la leche en polvo con melamina, trata de vender su participación en la empresa, informó hoy el diario "Shanghai Daily".
El caso de la leche adulterada, que mató a cuatro bebés y afectó a más de 53.000 niños, llevó a Fonterra, el mayor comercializador de productos lácteos del mundo, a iniciar conversaciones para la venta de su participación en la compañía.
El presidente ejecutivo de Fonterra, Andrew Ferrier, confirmó que se están llevando a cabo negociaciones con posibles socios para decidir el futuro de Sanlu, incluida la "posibilidad" de que la participación neozelandesa sea vendida.
Varios grupos alimenticios chinos, como Beijing Sanyuan y Hangzhou Wahaha, el mayor productor de bebidas nacional, se han mostrado interesados en comprar Sanlu, según recogió en días anteriores la prensa del país.
En septiembre pasado, tras el escándalo, las acciones de la cooperativa lechera neozelandesa en Sanlu se depreciaron un 69 por ciento.
Una posible venta de su participación en Sanlu podría permitir a la compañía reinvertir en China, aunque para ello deberá convencer a sus 11.000 granjeros accionistas neozelandeses de que puede garantizar un suministro seguro de leche de calidad en el gigante asiático.
Las autoridades sanitarias chinas anunciaron hoy que no hallaron rastros de melamina en los últimos test hechos en el país, después de analizar 477 muestras de leche para bebés pertenecientes a 66 firmas del gigante asiático, en la decimotercera ronda de pruebas llevada a cabo tras el escándalo.
Hasta el momento, las 6.274 muestras de 138 compañías producidas después del 14 de septiembre tenían niveles de melamina dentro los límites permitidos.
La melamina que causó las intoxicaciones es un compuesto químico utilizado en la fabricación de plásticos y resinas, con el que se falseaba artificialmente el contenido proteínico de la leche en polvo, lo que permitía a los productores reducir costes.