20 de octubre de 2008
Guido Mantega mantiene la previsión de crecimiento de la economía de cuatro a 4,5% para 2009, y dijo que no seguirá los consejos de los "eternos pesimistas".
El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, contradijo de manera tajante a los economistas "pesimistas" que auguran una fuerte desaceleración de la economía brasileña a raíz de la crisis financiera global, y aseguró que su país tiene "antídotos" para superar los efectos de la turbulencia.
"Brasil está mucho mejor preparado, como nunca estuvo, para enfrentar una crisis de esta magnitud, sin sufrir consecuencias devastadoras (...) y manteniendo un patrón bastante razonable de crecimiento", afirmó Mantega, en declaraciones que divulga hoy el diario "Folha de Sao Paulo".
El ministro brasileño mantiene la previsión de crecimiento de la economía de cuatro a 4,5% para 2009, y dijo que no seguirá los consejos de los "eternos pesimistas" que auguran un crecimiento máximo de 3,5%. "Deberían tomar un Prozac para ver si mejoran. Están completamente equivocados", sostuvo.
"Claro que no estamos a salvo de la crisis, que vamos a sufrir consecuencias, principalmente en esta segunda etapa, después del 15 de septiembre (cuando quebró el banco estadounidense Lehman Brothers). Desde esa fecha las cosas cambiaron y pasamos a sufrir más. Pero aún así todavía no veo necesidad de que revisemos nuestras proyecciones", remarcó el titular de la mayor economía sudamericana.
Mantega minimizó las señales de retracción que sufrió Brasil desde que estalló la crisis financiera y blandió índices económicos que a su entender demuestran que la misma no influyó tanto en la economía local como se pretende demostrar.
"La encuesta mensual de comercio muestra un crecimiento del 9,8%. Están siendo creados más de dos millones de empleos formales, lo que significa más renta y más consumo. La recaudación del gobierno federal se mantiene dentro de nuestras proyecciones. Hasta ahora, de relevante, lo que sucedió fue un problema de liquidez", afirmó.
Añadió que Brasil tiene un mercado interno que pocos países tienen, por lo que "si disminuye el mercado externo, lo que seguramente sucederá, el mercado interno puede sustituirlo en parte". "Vamos a aprovechar el mercado interno. Tenemos una demanda tan fuerte que si cae un 10% a 15% por ciento, todavía tendremos una demanda suficiente como para que crezcamos de cuatro a 4,5%".
Por último, aseguró que su cartera "no pondrá el pie en el freno" e intentará mantener el nivel de inversión pública y privada. Precisó que, de ser necesaria una reducción de gastos, serán recortados aquéllos que no son esenciales, y bajo ninguna hipótesis se reducirán los gastos previstos en el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), que prevé millonarias inversiones en infraestructura y urbanización.