4 de octubre de 2008
Canciller alemana, Angela Merkel, dice que causantes de la crisis financiera tienen que asumir responsabilidades.
Los líderes de los cuatro países europeos miembros del G8 se reunieron hoy en París para buscar una solución a la crisis financiera, con las garantías estatales y la futura regulación de los mercados en el centro del debate.
La canciller alemana, Angela Merkel, pidió a su llegada que los causantes de la crisis financiera se ocupen también de su solución. "Opinamos que la política naturalmente tiene que asumir responsabilidad ante una situación tan difícil", dijo la dirigente. "Pero también opinamos que aquellos que han provocado estos daños, tienen que aportar".
Por su parte, el anfitrión, el presidente francés Nicolas Sarkozy, pidió que los europeos unan sus fuerzas ante el problema. Francia, Alemania, Reino Unido e Italia deben elaborar una posición conjunta de cara a la cumbre del G8 sobre reforma del sistema financiero, aseguró.
Al G8 pertenecen también Estados Unidos, Japón, Canadá y Rusia. Inicialmente Sarkozy impulsaba un paquete de ayudas similar al aprobado el viernes en Estados Unidos, de 700.000 millones de dólares, pero se encontró con la negativa de Merkel.
"Hablaremos de formas para prever mejor el futuro. Creo que en nuestros países hay un alto grado de coincidencia en que hay que garantizar que en el futuro no se repitan crisis de este tipo", dijo la políticia democristiana.
A su vez, el primer ministro británico, Gordon Brown, apoyó un fondo de 15.000 millones de euros (unos 20.700 millones de dólares) para pequeñas y medianas empresas.
También reclamó una garantía de liquidez para el mundo financiero. "Quiero que desde aquí salga el mensaje de que ningún banco solvente debe volverse insolvente por falta de liquidez".
"Queremos garantizar la seguridad de las familias y empresas que trabajan duro en todos nuestros países", afirmó Brown. Sarkozy subrayó que se trata de un problema mundial y por tanto "necesitamos una respuesta mundial". Europa tiene que mostrar su voluntad de alcanzar una solución que tranquilice a los contribuyentes y ahorristas, dijo.
Sarkozy ha invitado también a los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, lo que causó malestar en países de la UE no invitados como España, que se sienten ignorados.
Merkel intentó tranquilizar a los no invitados con la aclaración de que la cumbre de París se realiza de cara a la reunión del G8 y que la UE buscará sus propias soluciones en el encuentro del 15 y 16 de octubre en Bruselas. El martes próximo hay ya una cita de los ministros de Finanzas del bloque para preparar una visión conjunta.
Los observadores creen que la cumbre del "G4" no dará grandes titulares, sino que propondrá reformas pragmáticas de corte técnico como la regulación de los títulos de deuda, a los que se acusa de iniciar la crisis, la garantía del capital propio de los bancos, la reforma de las regulaciones contables y el control de los fondos de riesgo y las agencias de calificación.
Se trata en todos los casos de medidas a medio plazo, mientras que aquellas a corto plazo se toman a nivel nacional o en acuerdo con los países directamente afectados.