2 de octubre de 2008
Nuevo proyecto de salvataje financiero será votado por la Cámara de Representantes el viernes.
Como se esperaba y dando un respiro a los mercados el Senado de Estados Unidos aprobó el nuevo plan de rescate financiero para ese país por 74 votos a favor, 25 en contra y 1 abstención. En esta sesión extraordinaria de esta tarde-noche los senadores dieron el primer paso para la liberación en cuotas de US$700.000 millones para la compra de hipotecas tóxicas en el debilitado sistema crediticio.
De acuerdo a las tablas, los 74 votos positivos vinieron de los 39 senadores demócratas y 34 republicanos y un independiente pro-demócrata (Liberman). Mientras los votos en contra, 25 en total, fueron de 15 legisladores republicanos, 9 demócratas y un independiente (Sanders, Senador por Vermont). La abtención correspondió al senador demócrata Edward Kennedy.
La previa de la votación del Senado fue seguida con atención en la Casa Blanca, Wall Street y el resto de los mercados mundiales. Hasta esta tarde reinaba una tensa calma, mientras los indicadores decían “ver para creer” y cerraban con discretos movimientos.
Con este resultado, se espera reponer la confianza en los mercados y en los ciudadanos estadounidenses.
Sin embargo, aún queda un paso importante. El nuevo proyecto que pasó de 3 páginas a 102 el lunes, para culminar hoy a más de 400, debe ser revisado y votado por los miembros de la Cámara de Representantes que probablemente posterguen la votación hasta el viernes poniendo una gota más de suspenso al sufrido proyecto de rescate.
El proyecto que votaron hoy los senadores es la versión mejorada del plan de rescate que rechazó la Cámara de Representantes el pasado lunes.
Entre otros puntos, se incorporó una medida de protección para evitar que la clase media y los pequeños empresarios se vean afectados por el "impuesto mínimo alternativo", lo que supone, en realidad, un alivio fiscal.
A su vez, se incrementó desde US$100.000 hasta US$250.000 las garantías que se aplican a los depósitos que los particulares y las pequeñas empresas tienen en los bancos, en caso de que la entidad entre en quiebra.
El nuevo plan termina con los llamados “paracaídas dorados”. Es así como el Gobierno limitará los ingresos de los directivos de las compañías participantes en el programa. Los jefes de empresas en quiebra no podrán recibir beneficios multimillonarios cuando sean despedidos.
Otra de las incorporaciones al texto original es la aplicación de nuevos incentivos fiscales para la promoción de las energías renovables.
Pese a estas modificaciones, el eje central del plan sigue siendo la autoridad que se dará al Tesoro para adquirir deuda de mala calidad de la banca por un importe de US$700.000 millones, eso sí en tres tramos. Primero US$250.000, luego US$100.000 millones de ser necesario y quedarán otro s US$350.000 millones que podrá utilizar la nueva administración.
No obstante, este dinero se irá facilitando de manera fraccionada conforme se vaya viendo el éxito de la intervención y de acuerdo a los alcances hechos al proyecto en la Cámara de Representantes.
"No es una legislación perfecta, pero hemos tratado de hacerlo de la mejor manera posible", dijo el líder de la mayoría del Senado, frase con la que coincidió hoy el postulante demócrata a la presidencia, el senador de Illinios, Barack Obama. se estima, ejercerá más presión sobre la Cámara de Representante para que siga esa misma decisión. No hay claridad sobre qué día votarán los representantes, sin embargo, es probable que el día de la votación se postergue hasta el viernes.