29 de septiembre de 2008
"Quieren ayudar a los bancos y no ayudan a los pobres", dijo Lula da Silva, presidente brasileño.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, responsabilizó a Estados Unidos por la crisis financiera mundial y dijo que su plan de rescate era injusto para los más pobres.
Legisladores estadounidenses buscaban el domingo lograr un acuerdo sobre la creación de un fondo federal de US$700.000 millones, destinado a adquirir los activos tóxicos de bancos atribulados y a controlar una crisis crediticia que amenaza a la economía mundial.
"Quieren ayudar a los bancos y no ayudan a los pobres", dijo Lula el sábado por la noche en Sao Paulo durante un acto de campaña antes de las elecciones municipales del 5 de octubre.
"¿Por qué dar US$700.000 millones a los bancos y no dar dinero a los pobres que perdieron sus casas?", preguntó Lula, según medios locales, en referencia a los problemas en el mercado inmobiliario de Estados Unidos.
El ex trabajador de fábrica, que obtuvo niveles récord de aprobación este mes, dijo que Estados Unidos tenía la principal responsabilidad de solucionar una crisis que tuvo repercusiones mundiales.
"No es mi culpa si transformaron su economía en un casino", dijo Lula, refiriéndose a las acusaciones de que flexibles regulaciones financieras estadounidenses empeoraron la crisis.
Brasil está en una mejor posición para resistir a la crisis que años atrás, dijo el ex líder sindical. "No quiero decir que estemos a gusto, pero (...) Hoy dependemos menos de Estados Unidos para nuestras exportaciones", sostuvo Lula.
La economía de Brasil está creciendo más del 5% por año, pero se prevé que una desaceleración a alrededor de un avance del 4% para el año próximo. Unos pocos exportadores brasileños anunciaron esta semana grandes pérdidas vinculadas con fluctuaciones de la moneda producto de la crisis financiera mundial.