27 de agosto de 2008
La tragedia del buque Exxon Valdez, en 1989, implicó que más de 34 mil toneladas de petróleo llegaran a las aguas de la Bahía Prince William.

La petrolera estadounidense Exxon Mobil acordó pagar un 75% de una indemnización por daños de US$507,5 millones, de manera de cerrar un acuerdo por el derrame de petróleo del buque Exxon Valdez en 1989 en Alaska, reportó el diario Anchorage Daily News.
Con citas tanto de Exxon como del abogado de los demandantes, el periódico reportó que el gigante petrolero entregará unos US$383 millones para ser distribuidos entre unos 33.000 pescadores comerciales y otras personas, que demandaron a Exxon por el peor accidente de un barco cisterna en la historia de Estados Unidos.
Exxon Mobil asumió un cargo de US$290 millones en el segundo trimestre, tras asumir un fallo de la Corte Suprema estadounidense de junio, que revirtió una condena previa de que debía pagar US$2.500 millones y rebajó la pena a US$507,5 millones.
El arreglo hará que los pescadores y demandantes reciban una parte de la compensación en octubre y se espera que el pago final sea decidido esta semana, dijo el periódico.
El barco Exxon Valdez derramó unas 34.000 toneladas de petróleo crudo en el accidente más costoso de su tipo. Sólo la limpieza costó alrededor de US$2.500 millones.
Ambas partes todavía discuten si Exxon debe los intereses por el pago de US$507 millones, lo que llevaría la cifra final a US$1.000 millones, según los abogados demandantes. También hay otros US$70 millones en discusión, según Anchorage Daily News.
Ni el abogado demandante David Oesting ni Exxon estuvieron inmediatamente disponibles para hacer comentarios.
Mientras la Corte Suprema ya falló sobre el caso, los jueces devolvieron el expediente a la corte inferior para resolver el arreglo final del pago de US$507,5 millones, que el máximo tribunal definió como la máxima compensación por daños para los demandantes.
La mayor catástrofe ambiental de Estados Unidos, de la cual la Exxon Valdez fue responsable, se registró el 24 de marzo de 1989 en la Bahía Prince William, una de las más espectaculares de Alaska.