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21 de julio de 2008

NEGOCIOS

La táctica coordinación del Banco Central y Hacienda para hacer frente a la inflación

José de Gregorio y Andrés Velasco tienen un diagnóstico común: la inflación es hoy el principal problema económico del país.

Valeria Ibarra Maldonado


20/07/2008 - 10:00

El peor enemigo de la Concertación. Así han definido en La Moneda a la inflación, un flagelo que afecta con más fuerza a los sectores más pobres, que constituyen una parte fundamental del electorado del oficialismo. Y de ahí que en palacio respalden la política del presidente del Banco Central, José de Gregorio, de hacer frente al alza de precios -que llega a 9,5% en 12 meses-, articulando para ello una alianza tácita con Andrés Velasco, el titular de Hacienda, en todo el manejo macroeconómico de la difícil coyuntura.

Aunque a inicios de la semana De Gregorio criticó el gasto fiscal -"lo importante es contar con una política fiscal predecible, y con grados de austeridad que no le pongan bencina a la hoguera", señaló- y muchos vieron en ello una acción en contra de  Hacienda, la realidad es otra. "Esa fue una mención para que Velasco enfrente en un mejor pie las presiones de mayor gasto fiscal provenientes del sector político, no iba dirigido a Hacienda", dicen en un gremio empresarial. Raphael Bergoeing, académico de la U. de Chile, ratificó tal sentido de la intervención, indicando que "eso es lo que el Banco Central tiene que hacer para aclararle al mundo político cuáles son las líneas que hay que seguir".

Por el contrario, entonces, la convicción hoy es que "el Banco Central está muy coordinado con Hacienda", corrobora Andrés Concha, secretario general de la Sofofa. "El ministro de Hacienda participa de las reuniones del consejo del Banco Central, son economistas de mucho prestigio, que se conocen desde hace muchos años y no tenemos por qué pensar que no existe una perfecta coordinación entre ellos dos", señaló. Entre los titulares de Hacienda y el instituto emisor hay reuniones mensuales, a las que asiste el staff de asesores de cada cual y,  además, el asesor de Velasco, Luis Felipe Céspedes, antes trabajó en el instituto emisor.

De Gregorio y Velasco se conocen desde hace dos décadas. Ambos eran tesistas en Cieplan a fines de los '80 -el titular de Hacienda hacía su trabajo final para el doctorado de Economía en Columbia y el presidente del Central terminaba el suyo para lograr el grado de doctor en Economía en el MIT- y luego fueron asesores de Foxley cuando éste comandó el equipo económico de la era Aylwin. Son amigos:  se ha visto a Velasco en más de un cumpleaños de De Gregorio.

"Ellos se coordinan bien. Se conocen, son contemporáneos, han trabajado en el mismo lugar y tienen una mirada bastante consistente de lo que hay que hacer", comenta Bergoeing. Ahora bien, en el entorno del instituto emisor aclaran que su coordinación es tácita y no está institucionalizada. De hecho, más que "coordinación", ahí hablan de "sintonía". "Comparten un diagnóstico común sobre el origen de la inflación y cómo deben enfrentarla", señala un profesional que sabe del proceso. De Gregorio, porque es la razón de ser del Central y su mandato legal controlar la inflación, y Velasco, porque sabe la importancia política que tiene para la Concertación contener el alza de precios para que no pegue en las elecciones de 2009.

El presidente del Central es, además, más sensible que su predecesor al entorno político. "Proviene de una familia de fuerte tradición política (en la DC) y él puede leer mejor este código que Corbo", dice un economista de La Moneda.

Bergoeing añade una razón adicional: "La experiencia que tuvo Chile el 98 fue dramática". Ahí la poca sincronía entre Eduardo Aninat y Carlos Massad, llevó a que el ajuste fuese más allá de lo razonable.

NOTA A JOSÉ DE GREGORIO
La coyuntura actual es compleja, pero no crítica. Ni siquiera gremios como la Sofofa califican así la actual coyuntura. Pero la situación no es fácil. "Es pilotear un avión en la tormenta", dice Guillermo Tagle, de IM Trust. 

¿Y cómo lo ha hecho De Gregorio en esta coyuntura? El mercado está dividido. Una parte piensa que, al igual que su antecesor Vittorio Corbo, se ha visto sobrepasado por las circunstancias. "Cuando la humanidad completa se ha visto sorprendida por sucesos como el alza del petróleo y la crisis subprime, es difícil pedirle al Central que haga el diagnóstico correcto y a tiempo", sostiene Tagle.

Otros, como Gonzalo Sanhueza, de Zahler y Co., opinan que De Gregorio está "sacando credenciales de halcón" (que privilegia el control de la inflación con fuertes subidas en la tasas), por lo que "todo indica que será un muy buen presidente".

Pero algunos consideran que De Gregorio ha errado en el rumbo. "Su mayor pecado ha sido demorarse en exceso en dar con el diagnóstico correcto", dice Alejandro Fernández, de Gémines. 

LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS
La sintonía antiinflacionaria entre el Banco Central y Hacienda ha sido bien recibida por el mercado. Los agentes esperan que no se repita lo ocurrido en el 98, cuando la falta de coordinación aumentó los costos del ajuste.

Esta sincronía debiera ayudar a que los esfuerzos por contener la inflación no recaigan sólo en el sector privado, en la medida que haya una efectiva moderación del gasto fiscal. Aunque Hacienda enfrenta presiones del oficialismo, en particular del PS, para que el Presupuesto 2009 siga siendo expansivo, ya ha dado señales en privado a algunos economistas de que su crecimiento "techo" sería el 6,8% real de este año. Esto se valora porque según algunos cálculos la regla fiscal para 2009 de nuevo daría espacio para un incremento del gasto público sobre 8%, pero se insiste en que lo realmente conveniente sería una expansión en línea con el crecimiento del PIB, en torno a 4,5%. Y es que si hoy la tasa de política monetaria está en 7,25% y muchos expertos apuestan a que terminará 2008 cerca de 8%, sin la contribución de Hacienda para frenar el gasto fiscal, temen que pueda llegar a 10% e incluso 12%, como advirtió el economista Sebastián Edwards.

LA EVALUACIÓN POLÍTICA A JOSÉ DE GREGORIO
En la arena política no hay consenso, incluso dentro de un mismo partido, respecto de cómo ha actuado el Banco Central en la actual coyuntura y, en particular, su nuevo presidente. "El Banco Central está en deuda, porque se ha equivocado una y otra vez en sus proyecciones de inflación y ha llegado tarde para contenerla", dice el ex presidente de la UDI, Hernán Larraín. Su correligionaria Evelyn Matthei, en cambio, opina que "De Gregorio y el Central lo han hecho bien" y que si bien la inflación tiene componentes importados, también están presente factores internos que la explican y ahí la responsabilidad "es de los parlamentarios socialistas, que siempre han presionado para que se cambie la regla del superávit fiscal y piden más gasto fiscal". "La mayor responsabilidad de la inflación está aquí, en el Congreso", asevera Matthei.

José García Ruminot, senador de RN, cree que "la porfía de la Presidenta en nombrar a De Gregorio en la presidencia del Banco Central le restó independencia y autonomía al Banco Central" y de hecho hacer ver que éste "ha sido muy condescendiente con el gasto público".

En el oficialismo en general se valora la gestión de De Gregorio. "Hay que respetar la autonomía del Banco Central", insiste el señador, Eduardo Frei (DC). El senador socialista Ricardo Núñez opina que "todas las actuaciones del Banco Central y las de su presidente las he considerado oportunas, justas y necesarias. Debiéramos seguir en esa misma línea". 

Camilo Escalona, presidente del PS, no lo apoya tanto. "El Banco Central tiene que tener más cautela en sus juicios sobre el aumento del gasto fiscal", dice de partida. Y agrega que el instituto emisor "debe ser muy cuidadoso en el manejo de las tasas, porque puede dar un frenazo en la economía". Su correligionario Carlos Ominami tampoco es su fans. "El Banco Central hace de caja de resonancia de las visiones más conservadoras del país", señala.

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