14 de abril de 2008
Desde Los Angeles, el economista de la Ucla alaba la medida del Banco Central, cree que será exitosa en su cometido y no ve tras ella ningún riesgo de mayor inflación.
Probablemente es uno de los economistas que más había pregonado la necesidad de que el Banco Central (BC) se decidiera a actuar en el mercado cambiario frente a la sostenida caída del dólar. Por eso hoy, Sebastián Edwards se denota más que satisfecho con la intervención por US$ 8.000 millones anunciada por el instituto emisor. Estima que se trata de un monto relevante, con el cual se logrará afectar el recorrido del tipo de cambio. Asimismo, no cree que los consejeros del ente rector hayan actuado por la presión de exportadores y del mundo político, sino que sobre la base de criterios técnicos.
¿Cómo califica la intervención cambiaria anunciada por el BC?
El BC ha tomado la decisión correcta. Es una buena medida por dos razones. En primer término, el nivel de reservas internacionales había disminuido en forma importante en relación con los agregados monetarios, las importaciones y otros indicadores. La crisis crediticia ha demostrado que el sistema financiero internacional sigue siendo inestable y volátil, por lo que un mayor nivel de reservas se justifica. En segundo término, esta decisión cambiará la trayectoria del dólar, lo que es bueno para el país. Como he dicho en repetidas oportunidades, un nivel excesivamente bajo del dólar tiene un impacto muy nocivo sobre nuestra estructura productiva y tasa de crecimiento.
¿La ve como una intervención por convicción o por presión?
El BC es extraordinariamente profesional. Estoy seguro de que los miembros del consejo tomaron esta decisión sobre la base de criterios fundamentalmente técnicos. Naturalmente, han escuchado las quejas y preocupaciones de ciertos sectores, pero esa no ha sido la causa de la decisión.
¿Será suficiente el monto para tener éxito?
No sé si el monto es exactamente el adecuado. Lo iremos sabiendo a medida que pasen las semanas. Lo que sí es claro es que es una cantidad considerable y que demuestra decisión y compromiso por parte del Central. Ahora, yo lo hubiera hecho en forma levemente diferente -no hubiera anunciado la cantidad total de la intervención-, pero esos son detalles. En general, el mecanismo está bien diseñado. Es similar al usado por otros países, incluyendo Israel y México en el pasado.
José de Gregorio dijo que no buscan ponerle un piso al dólar ni hacerlo subir. ¿Es contradictorio ese mensaje?
De Gregorio es un muy buen economista y lo que dijo es adecuado. La medida no busca ponerle un piso al dólar, pero al mismo tiempo afectará, sin ningún lugar a dudas, la trayectoria del tipo de cambio. Creo que hay acuerdo entre los entendidos de que el nivel actual del dólar no es el de equilibrio de largo plazo. El ministro de Hacienda, otro buen economista, dijo hace unos días que el mercado cambiario había sobrerreaccionado.
¿No ve riesgos inflacionarios tras esta medida?
El BC ha señalado repetidas veces su compromiso antiinflacionario. Esta medida en nada cambia eso; al contrario, se señaló con claridad que los efectos monetarios de las intervenciones serán adecuadamente compensados. Es lo que los economistas llaman "esterilización". Lo importante es que las expectativas inflacionarias siguen ancladas y que el Central se ocupará de que siga siendo así. Cuando esto sucede, los cambios en el tipo de cambio tienen un efecto ínfimo sobre los precios. Vale decir, con expectativas ancladas, lo que los economistas llaman "pass through" es muy, muy pequeño.
¿Ve necesario seguir subiendo las tasas para controlar la inflación? Eso le pegaría al dólar.
La semana pasada todos los grandes diarios del mundo -el Financial Times, el New York Times, el Wall Street Journal y otros- tuvieron titulares de primera página sobre los aumentos de los precios. Es un fenómeno mundial, que tiene como base los mayores precios de los commodities. Chile no es una excepción. Pero como los datos recientes sugieren, el ancla sigue ahí y la inflación empieza a ceder. Desde luego, para que la lucha antiinflacionaria sea completamente exitosa se requieren medidas de apoyo por el lado fiscal; estoy convencido de que el ministro de Hacienda seguirá haciendo lo suyo.
¿Puede haber detrás del accionar del BC un diagnóstico más catastrófico para los escenarios externo e interno?
Como he dicho en varias oportunidades, la desaceleración internacional está recién empezando y tomará un año o más para que la situación se normalice. Creo que la probabilidad de un gran colapso financiero ha caído fuertemente; la intervención de la Reserva Federal en el caso de Bears Stearns demuestra que las autoridades serán implacables en su esfuerzo por evitarlo. Pero a pesar de esto, nuevas convulsiones no se pueden descartar. El Banco Central ha tomado sanas medidas precautorias.