30 de junio de 2008
El mundo necesita tasas de interés más altas para responder a una clara amenaza inflacionaria, incluso si el crecimiento económico recibe un impacto aún mayor de lo que se prevé, dijo el Banco Internacional de Pagos.
El mundo necesita tasas de interés más altas para responder a una clara amenaza inflacionaria, incluso si el crecimiento económico recibe un impacto aún mayor de lo que se prevé, dijo el lunes el Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés).
El BIS tiene su sede en Suiza y representa un punto de encuentro y centro de estudios para los bancos centrales de todo el mundo. Este organismo ofreció un panorama pesimista, tanto para la inflación como para el crecimiento, en su informe anual publicado al cabo de un encuentro de tres días entre banqueros centrales de más de 100 naciones.
El gerente general del BIS, Malcolm Knight, dijo que los bancos centrales enfrentan su mayor desafío en años, con una desaceleración del crecimiento, incluso cuando se intensifican las presiones inflacionarias.
"Claramente, los riesgos a la baja para el crecimiento futuro complican la tarea de la política monetaria", dijo en un discurso ante el encuentro anual del BIS.
"Pero al final tiene que haber una respuesta fuerte para enfrentar el peligro de que las expectativas inflacionarias puedan crecer apreciablemente, con todos los problemas que eso traería", agregó.
El tono del informe anual fue más oscuro que el del año pasado, después de lo que el BIS describió como la peor turbulencia financiera desde la Segunda Guerra Mundial. El banco dijo que veía un "riesgo significativo" de una recesión en Estados Unidos, la mayor economía del mundo.
Pero esto no implica que los bancos centrales deban abandonar su concentración en el combate contra la inflación, incluso si el BIS está preocupado al punto de que cree que no existe una solución única para todos los bancos.
"Como la inflación es un amenaza clara y presente, y como las tasas reales de la política en la mayoría de los países son bajas en términos históricos, parecería apropiado un sesgo global hacia el ajuste monetario. Dicho eso, las circunstancias de diferentes países, tanto actuales como las perspectivas, actualmente descartan un enfoque de 'un solo talle para todos'", dijo el BIS.
"Además, en caso de que la economía global se modere fuertemente y retrocedan las presiones inflacionarias, la inclinación al ajuste evidentemente también se reduciría", agregó.
El BIS dijo que la turbulencia financiera que se propagó desde el mercado hipotecario subprime estadounidense a mediados del año pasado fue consecuencia de un clásico e insostenible auge del crédito.
También señaló que la alteración del sistema bancario limitaba el potencial que tienen los recortes de tasas de interés para alentar la demanda.
Las reducciones de impuestos y el aumento del gasto público podrían tener algún mérito, pero los países cuyas finanzas públicas sean lo suficientemente sólidas para tomar esas medidas, tienden a ser aquellos que están menos afectados por la turbulencia, dijo el BIS.
"Como consecuencia de un largo auge impulsado por el crédito, no sería sorprendente ver turbulencias en los mercados financieros, desaceleración del crecimiento real y un alza empeoraría de la inflación", dijo.
"Su interacción sí parece apuntar a un declive global más profundo y prolongado de lo que parece prever la opinión del consenso. Al mismo tiempo, las fuerzas inflacionarias, particularmente en las economías de mercados emergentes, también podrían resultar imprevistamente fuertes y persistentes", agregó.