2 de mayo de 2008
Tras el shock séptico que lo afectó hace una semana, se sumó una infección y una presunta insuficiencia renal aguda.
Consuelo Argandoña y Héctor Rojas

Foto: Rafael Martinez
Sus cercanos afirman que está muy mal y aunque en la clínica donde está internado sostienen que siempre ha estado grave, la salud del empresario Gerardo Rocha, fundador de la Universidad Santo Tomás, ha empeorado en los últimos días, complicando aún más su diagnóstico.
El jueves de la semana pasada presentó una falla multiorgánica producto de un shock séptico, del cual no ha podido recuperarse. Producto de este cuadro, esta semana desarrolló una infección pulmonar y una insuficiencia renal aguda, por la cual la noche del miércoles habría tenido que ser dializado, según relatan cercanos al directivo. Rocha, quien es el principal sospechoso de la muerte del ex martillero público Jaime Oliva, tiene un 42% de su cuerpo quemado y permanece internado en la Clínica Indisa desde el 21 de febrero.
VERSIONES ENCONTRADAS
En la clínica descartaron que el estado de Rocha se haya agravado, pero sí reconocen que es crítico. Indican que el empresario permanece conectado a ventilador mecánico y está permanentemente sedado.
Hace una semana el juez titular del 13° Juzgado Civil de Santiago, Max Cancino, visitó a Rocha para interiorizarse directamente de su estado de salud. El objetivo de la diligencia era conocer el diagnóstico de Rocha antes de decidir el nombramiento de su hija Karla como su representante ante la demanda civil interpuesta por la familia de Oliva por $ 2.754 millones. Durante su visita estuvo en la habitación del empresario durante cinco minutos y luego se reunió con uno de los médicos tratantes, quien le informó que el paciente estaba en estado crítico.
Rocha ha sido sometido a más de 10 injertos de piel. Según el doctor Jorge Villegas, jefe de la unidad de quemados, "la cubierta cutánea está completamente reparada", lo cual es determinante para su sobrevida. El médico indicó que el hecho que Rocha haya sobrevivido a las actuales condiciones "es excepcional".
SALUD IMPIDE FORMALIZACION
El grave estado de salud de Rocha ha impedido que el Ministerio Público le formalice cargos por el homicidio del ex martillero Jaime Oliva, pese a las contundentes pruebas que hay en su contra.
El 23 de febrero Rocha junto con otras dos personas, su chofer Marcelo Morales y el guardaespaldas César Osores, llegaron hasta la casa de Oliva en El Quisco. Si bien aún no se esclarece completamente lo que sucedió ese día, tras esa visita el ex martillero fue encontrado muerto y la casa se quemó producto de un incendio, donde Rocha resultó con un 42% de su cuerpo quemado.
El empresario sufrió las quemaduras por el combustible rociado durante el atentado al martillero. Rocha fue alcanzado por las llamas y pese a que alcanzó a escapar, las heridas eran de gravedad. Junto a su chofer y su guardaespaldas subieron a un vehículo con dirección a la Clínica Reñaca, en Viña del Mar. Rocha llegó consciente al lugar, pero allí fue sedado para tratar su cuadro.
Luego fue derivado a la Clínica Indisa, en Santiago, donde ha permanecido más de dos meses internado. Durante las últimas semanas Rocha habría presentado una leve mejoría, lo que hizo que sus médicos le disminuyeran las dosis de sedantes, ante lo cual el empresario respondió con estímulos físicos, entre ellos mover o abrir levemente los ojos. No obstante, esto no es señal de conciencia, pues nunca ha estado despierto. La sedación se utiliza para facilitar la ventilación mecánica a la que está sometido desde que fue internado.
EL ORIGEN DEL CASO
Según la versión de los involucrados, Rocha, su chofer Marcelo Morales y el guardaespaldas César Osores habrían llegado a la casa de Oliva para amedrentar al ex martillero en venganza por los supuestos abusos que éste habría propinado a la pareja de Rocha, Verónica Espinoza, hace 15 años.
La mujer trabajó como secretaria de Oliva en la oficina de contabilidad que tenía el ex martillero en Santiago a comienzos de los 90. Según Espinoza, el hombre le habría pedido favores sexuales, aprovechándose de que le financiaba su carrera de Sicología. Cuando Rocha se enteró de esto, decidió vengarse de Oliva.
Mientras Rocha aún no es formalizado, Morales y Osores permanecen detenidos en la Cárcel de Alta Seguridad de Valparaíso por incendio con resultado de muerte. Hasta ahora, ambos detenidos han prestado colaboración en la investigación.