25 de abril de 2008
La institución tenía un convenio con Microsoft el que entregaría una casilla electrónica a cada chileno.

Según una investigación realizada por el Centro de Investigación e Información Periodística (Ciper), a mediados de 2007 se alertó sobre el nuevo convenio que alcanzaría el Registro Civil y el gigante informático Microsoft, el que supuestamente terminaría entregándole a dicha empresa información personal de todos los chilenos.
El convenio consistía en darle una casilla electrónica a cada uno de los chilenos, lo que Microsoft haría gratis. Sus detractores denunciaron que, en los hechos, el gobierno le regalaba a la empresa usuarios e información sensible, además de romper el principio de neutralidad tecnológica.
Ante las suspicacias, el entonces director nacional del Registro Civil, Guillermo Arenas, defendió la iniciativa diciendo que "es imposible que se le vendan bases de datos a alguien y menos a los privados. Eso no ocurre ni ocurrirá jamás, así que los 16 millones de chilenos pueden estar tranquilos".
Para generar más de 15 millones de cuentas de correo se requería un gran presupuesto, por eso, aseguran fuentes de la industria informática y de gobierno, que el Registro Civil contactó a las tres grandes empresas que proveen este servicio gratuitamente: Yahoo, Google (gmail) y Microsoft (plataforma Live). De acuerdo a esta versión, sólo Microsoft estaba constituida en Chile y por eso se le adjudicó el proyecto.
Sin embargo, con el tiempo nunca se hizo público que el proyecto fue abortado por Microsoft un par de meses después de que se desatara la polémica.
Este hecho recobró importancia a la luz de las irregularidades detectadas en la licitación que adjudicó la plataforma tecnológica a la empresa india TATA. La investigación que sigue la Fiscalía Centro Norte puso en prisión preventiva al ex doble asesor de Tata y del Registro Civil, Andrés Contardo, acusándolo de revelar secretos sensibles de la licitación a la empresa india, datos por los cuales recibía un pago mensual de $3 millones.
Según la investigación, los cuestionamientos públicos al proyecto de casillas electrónicas -bautizado como "domicilio digital"- habían dejado a Microsoft en una posición incómoda. Aún así, sus ejecutivos en Chile estaban decididos a seguir adelante en las tratativas con el gobierno.
Fue Arenas quien tomó la palabra y sorprendió a sus interlocutores con el anuncio de que el acuerdo no se haría directamente entre Microsoft y el Registro Civil, sino que ejecutaría a través de la Universidad de Valparaíso.
Luis Fuentes, actual director, estuvo presente en la reunión en calidad de asesor y confirmó a CIPER que Arenas propuso a la Universidad de Valparaíso como intermediario y que Microsoft se opuso.
En tanto, nadie supo dar una respuesta certera de las intenciones de Arenas. Al parecer, nunca les quedó muy claro qué pretendía. Unos dicen que Microsoft quería que hubiera un concurso público para evitar cualquier cuestionamiento y en vez de eso, Arenas salió con la propuesta de la universidad. Otros afirman que una vez que el director del Registro Civil planteó esta alternativa, la empresa quiso que hubiera una licitación. Y esto, porque como la idea original no implicaba recursos del Estado, y por lo tanto no exigía licitación, al entrar un tercero en el proceso que obviamente cobraría por sus servicios, el modelo de negocios cambiaba y debía licitarse.
Lo cierto es que a Microsoft no le gustaron las nuevas reglas impuestas por Arenas. Sus ejecutivos no estuvieron dispuestos a exponer a la empresa a un proceso que la dejaría vulnerable a nuevos cuestionamientos.
Se suponía que en esa reunión se iba a ver la implementación del proyecto, pero la cita se desarrolló de manera rara porque en un momento el director del Registro Civil dijo que no lo iba a hacer directamente sino a través de una universidad –recuerda el anfitrión Alejandro Barros–. El proyecto no prosperó y nuestra idea tampoco es empujarlo. No están dadas las condiciones y por lo que está pasando en el Registro Civil no se darán en el corto plazo.
El fracaso del convenio con Microsoft también cobró relevancia en la investigación que sigue la fiscal Alejandra Godoy. Todo indica que no lo considera un dato irrelevante. La semana pasada citó a declarar al gerente general de Microsoft, Hernán Orellana, y si bien el foco de sus preguntas no estuvo en este acuerdo sino en otros temas relacionados con la industria tecnológica, sí le pidió que relatara su versión de las negociaciones con el Registro Civil y el por qué del fin de las tratativas luego de que se intentara incluir a la Universidad de Valparaíso como parte del acuerdo.