3 de octubre de 2008
En el computador hay importantes antecedentes sobre el secuestro calificado y muerte del sacerdote británico, el que habría ocurrido en 1973 a bordo del buque escuela Esmeralda.
Solamente el computador personal con todos los antecedentes de la investigación que instruye la justicia por el secuestro calificado del sacerdote, de origen británico, Miguel Woodward, sustrajeron delincuentes que este jueves ingresaron al domicilio de la abogada del Programa de Derechos Humanos del ministerio del Interior, Karina Fernández.
De acuerdo a los antecedentes recabados, la profesional se percató pasadas las 22:00 horas de anoche que desconocidos ingresaron a su vivienda en la comuna de Providencia.
La jurista, conmocionada con lo acontecido, expresó su pesadumbre por los importantes antecedentes que estaban contenidos en el notebook, relativos al curso de las indagatorias y los procesamientos dictados por la ministra en visita de la Corte de Apelaciones de Valparaíso Eliana Quezada, quien ha encausado a miembros en retiro de la Armada implicados en este crimen cometido tras el golpe militar de 1973, en el buque escuela Esmeralda.
La abogada Fernández relató que "lo único que he podido apreciar por el momento es que revisaron toda la casa, que durante el día estaba sola, y tan sólo se llevaron el notebook donde almacenaba valiosa información del caso Woodward".
Estas encargatorias de reo y la detención de los oficiales fue la primera arremetida judicial contra la Armada en materia de violaciones a los Derechos Humanos y es un caso importante para la región de Valparaíso.
El sacerdote Woodward, trabajaba en la agrupación Cristianos por el Socialismo, y fue detenido el 16 de septiembre de 1973 por su trabajo social en los barrios pobres de Valparaíso.
Según testimonios de otros prisioneros, Woodward estuvo también detenido en el barco carguero Lebu, desde donde fue trasladado al Hospital Naval por sus malas condiciones de salud tras las torturas, lugar donde se le perdió la pista el 22 de septiembre de ese año.
El caso permaneció sin ser investigado hasta 2002, cuando su hermana, Patricia Woodward, presentó una querella contra los responsables, incluidos oficiales de la Marina que estaban al mando de las tropas que controlaban Valparaíso después del golpe militar.