17 de septiembre de 2008
El ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera Gallo, y del subsecretario general de Gobierno, Edgardo Riveros, leyeron la carta de la Mandataria al primo hermano de San Alberto Hurtado.

Obispo emérito de Talca, Carlos González Cruchaga.
El obispo emérito de Talca, Carlos González Cruchaga, recibió en su lecho de enfermo la visita del ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera Gallo, y del subsecretario general de Gobierno, Edgardo Riveros, quienes leyeron una carta enviada por la Presidenta Michelle Bachelet al primo hermano del padre Alberto Hurtado.
González se encuentra en estado crítico, afectado por un cáncer hepático, en su vivienda de Caserío Lircay, en Talca.
"En estos días de septiembre…he pensado mucho en los hombres y mujeres que han señalado el rumbo que conecta con el alma de Chile y por eso he estado evocando su ejemplo y figura, este es un buen momento para darle las gracias por todo el bien que le ha hecho Ud. A Chile y a su pueblo", señala la misiva dirigida al ex presidente de la Conferencia Episcopal.
Tras la visita, el ministro Viera Gallo, se refirió a monseñor como "una admirable síntesis de lo muy profundo de la religión y un compromiso muy concreto con la gente, sobre todo con los más pobres, los campesinos y los jóvenes y en ese sentido recuerda mucho el papel del padre Hurtado".
Asimismo, agregó que su labor fue muy relevante en el retorno a la democracia, pues "recuerdo personalmente haber colaborado con él en buscar formas de controlar bien que el plebiscito fuera en regla, él tomó decisiones importantes, creó fundaciones, tuvo un compromiso muy grande con el mundo en el que le tocó vivir", indicó el personero de gobierno.
Monseñor Carlos González, se encargó personalmente de confirmar públicamente, hace veinte días, que estaba afectado de un cáncer hepático, la misma enfermedad que cobró la vida de su primo y santo chileno, Alberto Hurtado. En aquella ocasión, aprovechó de lanzar su segundo libro "¿Quién es Jesús?", y a sus recién cumplidos 86 años, dio gracias a Dios por su enfermedad.