17 de julio de 2008
Cuando estalló el escándalo de la Corporación del Niño Agredido, su presidente vitalicio reveló que había más organizaciones dedicadas a aprovecharse de la buena fe de los contribuyentes.

Pedro Pinto
En septiembre de 2007, cuando estalló el escándalo de la Corporación del Niño Agredido (supuesta fundación de beneficencia que se embolsó más de 2 mil millones de pesos a través de aportes voluntarios), su presidente vitalicio, Jorge Gautier, reveló a la justicia que había más organizaciones dedicadas a aprovecharse de la buena fe de los contribuyentes. Y entregó, al menos, tres nombres: la filial chilena de Make a Wish, la Corporación de Información para la Prevención del Alcoholismo y Dependencia de las Drogas (Cinprad) y la Fundación La Pastora, orientada a niños violentados sexualmente.
Hace 10 días, la policía desbarató la banda detrás de la fundación "Pide un deseo", cuyos cabecillas, Eliana López y Hugo Narea, usaron la base de datos de la organización internacional Make a Wish para seguir captando las colaboraciones de los socios.
Pero Cinprad y La Pastora siguen funcionando. La primera opera básicamente a través del pago de suscripciones a una revista informativa sobre los efectos nocivos de drogas y alcohol. Según reveló anoche Contacto, de Canal 13, Pedro Pinto, director de la entidad, tiene propiedades avaluadas en más de $130 millones, gusto por los autos caros y una asumida adicción a la cocaína.
El reportaje, cuya investigación duró casi un año, incluye testimonios de víctimas, detalles del modus operandi y la organización de las tres fundaciones, que poseen sitios web, documentos de respaldo y aseguran estar contactadas con instituciones de gobierno y privadas.
Actualmente, sólo cinco funcionarios de Justicia revisan los estatutos de unas 20 mil entidades, sin competencia sobre los delitos que pudieran cometer.