17 de julio de 2008
El soporte de la estudiante es Ruth Cavieres, quien también participa en manifestaciones desde joven. Mientras, el Colegio de Profesores enfrentó posturas por apoyar a la escolar.
J. Poblete, M.J. Picon y F. Díaz

Música Sepúlveda
Cuando tenía los mismos 14 años que ahora tiene su hija Música Sepúlveda, Ruth Cavieres se integró a actividades de corte social. Era la década de los 70 y empezó a participar en un taller de teatro, encabezado por Matilde Urrutia, la última esposa de Pablo Neruda, y quien lo acompañó hasta su muerte en 1973.
Hoy, la madre de la estudiante de primero medio del Liceo Darío Salas, es el principal apoyo de la adolescente que el lunes lanzó, en una sala del hotel Crowne Plaza, un jarrón con agua a la ministra de Educación, Mónica Jiménez.
Estaba ayer junto a la joven cuando ella afirmó: "no tengo por qué pagar (por lo que hice). Ellos han pagado la cuota mínima que es un poco de agua". Ella misma (que integra una asamblea de apoderados del Darío Salas que denuncia cuando los escolares son agredidos por Carabineros) añadió ayer a las palabras de su hija: "Hay veces en que la autoridad no escucha al pueblo, podría ir por ahí la cosa. Ella está más en contacto con el pueblo, va a un liceo público. Tiene a sus abuelos, a su familia que están en contacto con el pueblo. Algo está haciendo el gobierno que no escucha a los jóvenes".
PRIMERAS PROTESTAS
Ruth Cavieres dice que si bien el taller de teatro fue su primera participación activa en estos temas, en su caso el interés social viene de familia: "Mi mamá fue profesora, dirigenta del Colegio de Profesores jubilada y mi papá, un abogado jurista muy respetado (Santiago Cavieres)", quien también es poeta.
Con ellos vive en una casa en un tranquilo barrio de Ñuñoa, donde llega tras trabajar de "oficinista", afirma. En el sector refieren, como algo característico, que los fines de semana se oye al pasar canciones de conjuntos musicales como Quilapayún.
Según explicó, con el grupo de teatro participó en manifestaciones contra el régimen militar: "Hacíamos todo lo posible por poner un poco de cultura, que era prohibida". Dice que en el grupo desarrolló una afición por el canto, que derivó en que pusiera ese inusual nombre a su hija.
Si bien asegura que no es de ningún partido político, su activismo no se restringe al mundo cultural. Recuerda que "estuve en la Asamblea de Derechos Humanos" cuando detuvieron a Augusto Pinochet en Londres. En internet se la menciona por su apoyo "logístico" para realizar una jornada de objeción de conciencia al servicio militar y por llamar a protestar por unos chilenos presos en Perú.
La madre de la adolescente dice que, posteriormente, ha participado en actividades en favor de la causa mapuche e incluso por temáticas medioambientales, como evitar la matanza de ballenas.
Señala que para ella las causas sociales son parte de la "cultura" y que eso ha querido traspasar a sus dos hijos (además de Música tiene otro de ocho años). Este interés también se extiende a temas religiosos. Por esto, aunque se define "agnóstica", ha llevado a sus hijos a iglesias católicas y a sinagogas, para que "se formen su propia opinión".
Un tema que estos días le interesa de sobremanera es la situación judicial de su hija. El jueves, la Fiscalía Centro Norte analizará si es el Ministerio Público quien lleva la causa contra la menor de 14 años, o bien, los Tribunales de Familia, a los que se remitió la denuncia de Carabineros por agresión a la autoridad, cuando se creía que tenía 13 años.