27 de junio de 2008
Está en un hotel junto a su familia ante peligro que corre luego de desbaratar dos bandas en 2006.
Una total protección para el fiscal Miguel Ángel Orellana fue ordenada por el Ministerio Público. Fue trasladado junto a su familia con identidades falsas a un hotel, de acuerdo a lo dispuesto por la fiscal Sonia Rojas, luego que se detectaran graves amenazas en su contra por parte de bandas que estaban dedicadas al narcotráfico.
La Fiscalía Metropolitana Cantro Norte, la misma donde se desempeñaba Orellana, entendió que era altamente peligrosa su permanencia normal en sus labores, luego que fuera amenazado desde la cárcel por dos bandas de narcotraficantes que había desbaratado.
Un trabajo de la policía y Gendarmería logró detectar las amenazas, gracias a informaciones emanadas desde la misma cárcel.
El fiscal nacional Sabas Chahuán señaló a radio Cooperativa que la situación "por supuesto que es preocupante y tan preocupante es que esperamos que se maneje con la debida discreción los datos que puedan aparecer a la luz pública".
En conjunto con el OS-7 de Carabineros, Orellana logró atrapar en agosto de 2006 a una banda internacional que comercializaba Cocaína y que era integrada por israelítas, mexicanos y colombianos.