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19 de junio de 2008

NACIONAL

Más del 60% de los discapacitados psíquicos tienen altos problemas de integración social

Dificultad para relacionarse con otros aparte de sus familiares directos, escasas posibilidades de encontrar trabajo son las principales falencias detectadas.


18/06/2008 - 16:43

En el año 2000, el ministerio de Salud anunció la aplicación del nuevo Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría, el cual está orientado a contribuir con la inserción social y laboral de las personas con discapacidad mental, en sus familias y comunidades.

Esto a raíz de la experiencia internacional y al avance en las medicinas que permiten un mejor nivel de vida de los pacientes y evidencian una importante mejoría frente a los "institucionalizados". De esta forma, se comenzó una fuerte reducción de los cupos en los hospitales psiquiátricos y se abrieron los Centros de Rehabilitación Psicosocial (CRPs) y otros establecimientos de atención ambulatoria.

Con el propósito de conocer cómo ha resultado la aplicación de este plan nacional, los académicos de la Universidad Central, Arístides Giavelli, Andrés Cabrera y Félix Navarro realizaron una investigación destinada a detectar las "Necesidades de Integración Social (NIS) de los discapacitados psíquicos" en la que se estudió la situación, dificultades y obstáculos de los usuarios de los Centros de Rehabilitación Psico-social (dependientes del Servicio de Salud Metropolitano Oriente) y la impresión de sus familiares.

El estudio determinó que el nuevo modelo ambulatorio, si bien resulta relativamente eficiente en el aspecto médico (un 82% de los "usuarios" se declara satisfecho con los recursos farmacológicos y profesionales, y un 86% valora la contención que recibe de los profesionales), existe una importante necesidad de integración social no resuelta.

Así, el 66% de las usuarias mujeres consultadas afirma tener una alta y mediana alta necesidad de integración social, lo mismo ocurre con el 59% de los usuarios varones, lo cual es avalado por el 53% de los familiares que los lleva a estos establecimientos.

Además, evidenció que sólo una pequeña parte (en torno al 10% del total estimado para esta zona), de los enfermos se atiende en este tipo de establecimientos (estatales o municipalizados), y se desconoce si el resto recibe algún tipo de atención y dónde, demostrando así que un sector importante de los niños, jóvenes, mujeres y senescentes, no aparecen vinculados a estos servicios.

"Esta investigación, aporta metodológicamente con la creación de un instrumento cuantitativo para la medición de las necesidades de rehabilitación psico-social, sociolaboral, tratamiento clínico y psico-educación que presentan tanto los usuarios de los centros de rehabilitación social como sus familiares o cuidadores. De modo que en un futuro cercano pueda ser complementada con otras investigaciones con el fin de ir mejorando el actual sistema de atención", señala Arístides Giavelli, a cargo de la investigación.

Los encuestados son personas adultas diagnosticadas principalmente con esquizofrenia (68%) y bipolaridad (sobre el 10%), que en general llevan un máximo de un año asistiendo el centro de rehabilitación psicosocial (54%) y tienen en un 44% estudios de educación media completa. De los usuarios consultados, el 64% son varones y el 36% mujeres, los cuales se agrupan en forma mayoritaria entre los 38 y 49 años.

La integración social es otra de las áreas más débiles registradas por el estudio. Más del 50% de los pacientes hombres y cerca del 80% de las mujeres indica requerir algún grado de habilidad comunitaria y más del 90% en ambos sexos dice tener carencias en sus capacidades de establecer relaciones interpersonales. Además, señalan tener dificultades relativamente medias en el uso del tiempo libre y afirman no tener dificultades en el autocuidado y quehaceres domésticos.

El estudio arrojó que  un 57% de los familiares no cuenta con un adecuado conocimiento del diagnóstico de su pariente, junto a un 63% que no cuenta con las herramientas para hacer frente a situaciones estresantes y angustiosas, facilitando el aislamiento social del grupo familiar completo, obstaculizando la generación de redes de apoyo que podrían facilitar o aliviar la experiencia de convivir con un familiar con conductas y comportamientos diferentes a los acostumbrados.

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