18 de noviembre de 2008
La broma se desarrolló en la plaza de la Unidad de Italia, en ocasión de la cumbre italo-alemana en Trieste, noreste de Italia.
El jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, se escondió detrás de un poste de iluminación de la ciudad de Trieste y sorprendió a la canciller alemana, Angela Merkel, con un infantil "cu-cu".
Merkel se prestó al juego y con expresión divertida extendió sus brazos con una sonrisa, diciendo "Silvio", para luego saludarse cordialmente.
La broma se desarrolló en la plaza de la Unidad de Italia, en ocasión de la cumbre italo-alemana en Trieste, noreste de Italia.
La escena transcurrió después que en Alemania hace unas semanas se reveló una cierta intolerancia de Merkel con respecto al Presidente francés Nicolas Sarkozy, culpable ante sus ojos de excesivas confidencias y abrazos.
Berlusconi y Merkel se trasladaron luego al Palacio de la Región, donde iniciaron las conversaciones previstas por la cumbre bilateral.
Por Italia estaban presentes el canciller Franco Frattini, los ministros de economía Giulio Tremonti, de Transportes Altero Matteoli y de Desarrollo Económico, Claudio Scajola.