8 de noviembre de 2008
Los desórdenes se habían iniciado la semana pasada luego que el Congreso aprobara una ley que modifica el reparto del canon minero.
La calma comenzó a llegar progresivamente al departamento peruano de Tacna, escenario de protestas violentas que dejaron tres muertos en la última semana por el plan de recorte del canon minero.
Según informó hoy el presidente regional, Hugo Ordóñez, "está desapareciendo todo signo de violencia".
El mandatario seccional, izquierdista, añadió en entrevista con radio RPP que ante esa situación el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, debe dialogar, porque "mientras se niegue a contestarnos el teléfono, eso no va a abonar a la solución".
Inmediatamente después, en la misma radio, Simon, que advirtió que no negociará mientras haya protestas violentas, dijo que está a la espera de que se consolide la calma para enviar una comisión.
No obstante, anticipó que los tacneños deben reconsiderar sus pedidos, pues hay algunos imposibles de aceptar, como las limitaciones a las empresas mineras o el no suministro de agua al puerto de Ilo, en el vecino y rival departamento de Moquegua.
Las protestas violentas, que además de los tres muertos dejaron decenas de heridos, varias edificaciones destruidas y 35 personas procesadas, giraron en las últimas horas hacia manifestaciones pacíficas, como los "cacerolazos" que se ejecutan tres veces por día.
Asimismo, la ciudad de Tacna, capital departamental, tuvo una vigilia la noche del jueves y hoy amaneció con cientos de velas encendidas.
Ordóñez y el presidente de la organización cívica Frente de Defensa de Tacna, José Mejía, quienes en principio apoyaron las protestas, reconocieron que éstas se salieron de cauce. Según Simon, ello obedeció a la presencia de agitadores extremistas, incluidos algunos llegados desde otras zonas del país para sembrar el caos.
Tacna, de unos 300.000 habitantes, en la frontera con Chile y a unos 1.300 kilómetros de Lima, entró en rebeldía desde el jueves de la semana pasada, cuando el Congreso, presionado por protestas violentas en Moquegua, aprobó una ley que modifica el reparto del canon por las minas que comparten los dos departamentos.
Hasta ahora, el canon se reparte según la cantidad de tierra removida, con lo que a Tacna le toca un 77 por ciento y a Moquegua un 23. Con lo aprobado por el Congreso, y que aún no entra en vigencia porque falta la promulgación por el Ejecutivo, la medida se hará a partir de la cantidad de mineral extraido, con lo que Moquegua recibiría cerca de 52 por ciento y Tacna el 48 restante.