7 de noviembre de 2008
Rahm Emanuel, amigo y consejero de Barack Obama, es judío, tiene 48 años y le dicen "Rambo" por su estilo combativo y determinación. Ex asesor de Bill Clinton, sirvió como voluntario en la guerra del Golfo.

Siendo adolescente, Rahm Emanuel trabajaba como empleado de la cadena de comida rápida Arby's cuando en un descuido se cortó un dedo con una moledora de carne. Poco después la herida se infectó y Emanuel tuvo que pasar varias semanas hospitalizado hasta que finalmente perdió el dedo medio de su mano derecha. Este accidente comenzó a moldear el carácter del hombre que Barack Obama eligió como su futuro jefe de gabinete. No por nada a Emanuel, congresista demócrata y un veterano de la gestión de Bill Clinton, le dicen "Rambo", por su estilo agresivo y determinación.
Lector voraz, nadador amateur y amante del ballet -que practicó en su juventud-, Emanuel posee también una particular característica: sus profundas raíces en Israel que le permitieron ser voluntario del Ejército hebreo en plena Guerra del Golfo en 1991. Emanuel no entró en combate, pero sí trabajó en una base donde se reparaban tanques. Su padre, un devoto ultranacionalista israelí, fue miembro de Irgún, grupo radical que combatió el mandato británico en Palestina. "Estoy seguro de que mi hijo influenciará al Presidente en sentido pro-israelí", dijo Benjamin Rham citado por el periódico israelí Maariv, que afirmó que el próximo jefe de gabinete de EE.UU. será "nuestro hombre en la Casa Blanca".
Emanuel, de 48 años y miembro de la comunidad Judía Ortodoxa de Chicago, es un cercano consejero y amigo de Obama, a quien conoció en esa ciudad, donde ambos comenzaron su carrera política. El futuro "secretario" de la Casa Blanca es parlamentario por Illinois desde 2002 y fue pieza clave del triunfo demócrata en las legislativas de 2006. Según The New York Times, posee un inusual perfil, ya que tiene gran experiencia dado su trabajo como asesor de Clinton, pero también como recaudador de fondos y líder en el Congreso.
Muchas veces enfrentado a sus propios correligionarios, The Associated Press lo define como un "orador fogoso", cuya designación -la primera del gabinete de Obama- supone un cambio en el tono político del futuro mandatario, que para su campaña optó por colaboradores más discretos. De hecho, Emanuel, que inspiró el personaje de Josh Lyman en la serie The West Wing, también ha recibido el apodo de "pitbull" y en ningún caso es santo de devoción de los republicanos. Sin pelos en la lengua, durante la primera aparición de Bill Clinton junto a Tony Blair tras el escándalo Lewinsky le dijo al entonces primer ministro británico: "Esto es importante. No lo mandes al carajo".
Durante las internas demócratas, Emanuel estuvo entre la espada y la pared, ya que dada su cercanía con Bill Clinton se esperaba que le diera su apoyo a Hillary. Sin embargo, optó por mantenerse "neutral" y después respaldó a Obama. Tras haber trabajado codo a codo con Clinton -fue clave en los acuerdos de Oslo y uno de los arquitectos del Nafta- Emanuel ingresó al banco de inversiones de Wasserstein e hizo el dinero que no podía ganar en Washington: US$ 16 millones en dos años y medio. Según los analistas, con el nombramiento de Emanuel, el cargo de jefe de gabinete volverá a tener el peso que no tuvo con George W. Bush.