6 de noviembre de 2008
Liu, de 40 años, fue condenado a 13 años de prisión, pero salió antes por su buen comportamiento y su trabajo voluntario como profesor en prisión, informó la institución, considerada independiente.
Las autoridades chinas liberaron al conocido disidente chino Liu Xianbin tras más de nueve años en prisión, pero antes de que cumpliera la pena que se le había impuesto, informó el Centro de Información para los Derechos Humanos y la Democracia con sede en Hong Kong.
Liu, de 40 años, fue condenado a 13 años de prisión, pero salió antes por su buen comportamiento y su trabajo voluntario como profesor en prisión, informó la institución, considerada independiente.
El activista fue condenado primero por formar parte del prohibido Partido Democrático de China y pasó ya dos años en prisión entre 1991 y 1993 acusado, tras de fundar una revista no autorizada por el gobierno, de "propaganda contrarrevolucionaria y sublevación".
Liu participó también en las protestas de la Plaza de Tiananmen reprimidas sangrientamente por el Ejército chino en 1989. Defensores de los derechos humanos calculan que en China hay unos 2.200 prisioneros políticos.
Precisamente la organización Reporteros sin Fronteras denunció las torturas y "condiciones intolerables" de encarcelamiento del disidente chino Yang Maodong, conocido con el seudónimo de Guo Feisiong, internado en una prisión de la provincia de Guangdong desde hace un año.
La organización defensora de los derechos humanos denunció que fue privado de sueño durante 13 días y que durante 42 jornadas se le mantuvo atado a una cama de madera, además de recibir regularmente electroshocks, dijo citando a la esposa del disidente.
El delito del disidente fue organizar una reunión de activistas defensores de los derechos humanos en el pueblo de Taishi. Antes se le había acusado de negocios ilegales, aunque a los 15 meses la acusación se cambió a desórdenes públicos.
Reporteros sin Fronteras consideró que el encierro de Yang viola todos los acuerdos internacionales firmados por China. "Una vez más quedó patente que la imagen que China intentó ofrecer durante los Juegos Olímpicos de Pekín (de agosto) es una ilusión, criticó la portavoz Rubina Möhring hoy en Viena.