6 de noviembre de 2008
La disputa con Irán, el proceso de paz de Medio Oriente y la captura de Bin Laden aparecen como puntos importantes, a diferencia de América Latina que casi no figura.

Aunque la crisis económica estará en el tope de la agenda de Barack Obama cuando asuma la Presidencia de Estados Unidos, el 20 de enero, los desafíos en política exterior, como las guerras en Afganistán y en Irak o las afectadas relaciones con los gobiernos aliados, ocuparán un rol destacado en su gestión y posiblemente serán determinantes a la hora de buscar soluciones a la tormenta bursátil. Y a eso se sumarán temas considerados de seguridad nacional como la disputa con Irán por su programa nuclear y la paz en Medio Oriente.
Asesores de política exterior dicen que Obama tiene una visión y conocimiento de los temas mundiales arraigados desde su infancia, ya que parte de ella la vivió en Indonesia, y por su búsqueda por aprender sobre la cultura de su padre de origen keniano. Nadie duda de que mucho antes de que asuma enfrentará presiones que buscarán probar la reacción del Presidente electo. De hecho, el 15 de noviembre, George W. Bush celebrará una cumbre en Washington para evaluar la crisis económica mundial. Aunque es poco probable que Obama asista personalmente al encuentro, podría enviar a su equipo económico para que se reúnan con gobernantes y funcionarios extranjeros.
El gobierno de Obama también heredará las guerras en Irak y en Afganistán y la reciente intensificación de los esfuerzos para perseguir a militantes de Al Qaeda en la frontera afgana con Pakistán. En esa línea, durante la campaña, el ahora Presidente electo prometió poner fin a la guerra en Irak y reforzar la presencia de tropas estadounidenses en Afganistán. Así Mark Lippert, asesor de política exterior de Obama, dijo a la agencia Reuters que la lucha contra el terrorismo, las negociaciones con militantes en la frontera afgana-paquistaní y la captura de Osama bin Laden son temas prioritarios.
Frenar a Irán -quizás con una estrategia más dialogante- para que no adquiera armamento nuclear, pese a que Teherán afirma que su programa atómico es pacífico, además de mantener a Corea del Norte comprometida con desmantelar su programa nuclear son también temas que estarán entre las preocupaciones del próximo inquilino de la Casa Blanca. Obama hizo votos por una revigorización de los esfuerzos por la paz entre palestinos e israelíes, aunque prometió un apoyo incondicional al Estado judío.
LAZOS DAÑADOS
Otra prioridad para Obama será la de concentrarse en reparar los lazos con tradicionales aliados, incluyendo a muchos países europeos, dañados durante la administración Bush. Analistas creen que la elevada popularidad de Obama puede darle una ventaja inicial, aunque no será una panacea para desafíos como persuadir a Europa a contribuir con más tropas en Afganistán. Pero también tendrá que buscar la forma de entenderse con las potencias crecientes, como Rusia y China, que buscan o están adquiriendo una mayor influencia global.
América Latina casi no figura en las prioridades de Obama y serán los problemas o las tensiones recurrentes -como Cuba, Venezuela, el narcotráfico y los ilegales que entran por México- los que podrían colarse sobre el escritorio del futuro Presidente.