latercera.cl

4 de noviembre de 2008

MUNDO

Candidatos presidenciales cierran campañas con maratónicas jornadas

Tanto John McCain como Barack Obama han dedicado el día a recorrer los estados indecisos, los que resultarán decisivos en el resultado de mañana.

EFE


03/11/2008 - 16:57

Los candidatos a la presidencia de EE.UU., el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain protagonizan una verdadera maratón de mítines en los estados indecisos que mañana pueden colocar a uno de los dos en la Casa Blanca.

McCain amaneció esta mañana en Florida, para luego embarcarse en una odisea de 20 horas de campaña a través de siete estados del país que culminará en Arizona, después de haber pasado por Pensilvania, Indiana, Tennessee, Nuevo México y Nevada. "Con este entusiasmo, esta intensidad, ganaremos Florida", dijo el senador por Arizona ante varios cientos de seguidores en Tampa.

Por su parte, Obama también estrenó la jornada en Florida, el estado que dio la victoria al actual inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, en el 2000 y donde los dos candidatos están ahora empatados. "Tras ocho años de las políticas fallidas de George Bush y 21 meses de una campaña que nos ha llevado desde la costa rocosa de Maine a la soleada California, estamos a solo un día del cambio en América", afirmó el demócrata en Jacksonville (Florida).

El senador por Illinois, que aspira a convertirse mañana en el primer Presidente negro de EE.UU., también vive una jornada maratónica que incluye visitas a distintos estados, entre ellos Carolina del Norte y Virginia.

La batalla final se libra en estados en los que Bush ganó en el 2004 como Virginia, Florida, Carolina del Norte o Nuevo México y que están ahora en liza dada la impopularidad del actual gobierno y la profunda crisis económica en el país.

Las últimas encuestas confirman lo que a estas alturas es ya bien sabido: los demócratas parten como claros favoritos de cara a la cita con las urnas de mañana, cuando los estadounidenses elegirán a su próximo presidente, renovarán la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 11 puestos de gobernador.

Así, un sondeo conjunto del diario The Wall Street Journal y la cadena de televisión NBC publicado hoy da a Obama ocho puntos de ventaja, el 51% frente al 43%. El margen se estrechó frente al 10% de la semana pasada pero aun así Neil Newhouse, el encuestador republicano que dirige la encuesta junto con el demócrata Peter Hart insiste que a McCain le va a resultar difícil cerrar la brecha.

Pese al adverso escenario que trazan las encuestas, Rick Davis, jefe de la campaña de McCain, insistió a última hora de ayer que todavía existe una vía hacia la victoria.

"Si podemos ganar Nevada, Colorado y Nuevo México, de repente tenemos un nuevo camino hacia la victoria", dijo Davis en referencia a tres estados del oeste donde la batalla está muy reñida.

El estratega cree que un triunfo en ese triángulo del Oeste, donde al igual que en la mayoría de estados clave los márgenes se han reducido, podría permitir a McCain asegurar la cifra mágica de 270 votos electorales necesarios para ganar.

Para ganar la Casa Blanca son necesarios 270 de los 538 votos del Colegio Electoral, el órgano que finalmente decide la presidencia y que otorga a cada estado un número de votos en función de su tamaño y población.

Según las últimas proyecciones de CNN, Obama tiene 291 votos electorales, más que suficiente para ganar.

El último sondeo conjunto del diario The Washington Post y la cadena de televisión señala que incluso si McCain gana en todos los estados que se consideran sólidos bastiones republicanos y en los que se inclinan por los republicanos necesitaría 23 votos adicionales para obtener la victoria.

Por lo demás, las campañas hacen hincapié en sus argumentos finales en los temas que han definido esta campaña presidencial, la más larga y cara de la historia, con un coste que se espera ronde los US$2.400 millones.

Obama asegura en sus últimos discursos que él es el único capaz de materializar el cambio en un país que lo pide a gritos, al tiempo que vincula a McCain con la impopular presidencia de Bush.

McCain, mientras tanto, se retrata como un patriota, alguien que deja sus intereses a un lado para servir al país y presenta a Obama como una apuesta arriesgada para los bolsillos de los estadounidenses y la seguridad del país.