25 de abril de 2008
Más de 200.000 profesores participan hoy en la primera huelga del sector a nivel nacional en 20 años, provocada por motivos salariales. Se trata deuna de las peores jornadas del gobierno de Brown.

Uno de los peores días desde que se puso al frente del gobierno británico, está viviendo el primer ministro, Gordon Brown, luego de que cerca de 400.000 trabajadores decidieran paralizarse, dando forma a una de las peores oleadas de huelgas desde que los laboristas llegaron al poder de la mano de Tony Blair.
Más de 200.000 profesores participan hoy en la primera huelga del sector a nivel nacional en 20 años, provocada por motivos salariales. Se estima que al menos un tercio de las escuelas de Inglaterra y Gales (unas 8.000), cerraron sus puertas, obligando a muchos padres a quedarse en casa para cuidar de cerca de 2,5 millones de niños que se ven afectados. "Después de tres años de subidas salariales por debajo de la inflación, la perspectiva de otros tres años de lo mismo es demasiado", ha declarado la líder del sindicato de profesores, Christine Blower. El gobierno estipula un aumento salarial para los profesores del 2,45% frente al 4.1% que demandan los docentes.
El Sindicato Nacional de Profesores celebrará hoy más de 50 manifestaciones en todo el país y anuncia una larga campaña de movilizaciones contra la política salarial de Brown. Durante la mañana, los profesores se reunieron en las puertas de algunos colegios con pancartas que rezaban "¿Dónde está el dinero, querido?", en referencia a Brown y explicando a los padres de los alumnos el motivo de la huelga.
Brown dijo que la huelga es "muy lamentable" y pidió que los profesionales reconsideren su actitud, pero la desfavorable situación económica hace que los profesores y otros sectores estén de uñas contra el primer ministro, que vive sus horas más bajas.
A los maestros se unen otros 100.000 funcionarios de 10 gobiernos regionales -desde examinadores de conducir a guardacostas-, también levantiscos por años de subidas salariales inferiores a la inflación. Su líder sindical, Mark Serwotka, culpa de la situación al gobierno. "Los funcionarios han soportado un ataque del gobierno sin precedentes en los últimos cinco años: Pérdida de 100.000 puestos de trabajo, privatizaciones de servicios nunca vistas, ataques a nuestras pensiones...", denunció.
Los trabajadores de la refinería de Grangemouth (Escocia) están llamados a la huelga, por su sistema de de pensiones, en este caso. Esta huelga puede producir importantes problemas de suministro de combustible. Además, millones de funcionarios expresaron su desacuerdo con la política salarial del gobierno de Brown.
Estas huelgas se unen al impasse que sufrió ayer el premier, luego de tener que retirar una reforma fiscal que perjudicaba a los más desfavorecidos por un boicot de sus propios parlamentarios, los pertenecientes al ala más izquierdista. En sus 10 meses en el poder, la popularidad de Brown se ha desplomado de tal modo que los conservadores ya sueñan con recuperar el gobierno, que no huelen desde hace una década.
Agencias