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10 de octubre de 2008

MUNDO

Debacle económica ayuda a Gordon Brown a superar su propia crisis

Un par de semana atrás, el premier tuvo que atravesar por la peor fase de su gestión. Su nivel de popularidad cayó muchisimo. Sin embargo, la crisis económica reposicionó su imagen.

DPA


09/10/2008 - 16:37

No es común ver a Gordon Brown tan distendido como hace algunos días, cuando su discurso fue interrumpido por el sonido de un teléfono celular que sonó desde su auditorio. "Desconozco si volvió a quebrar un banco", se le escuchó decir muy suelto de cuerpo al premier británico.

Objetivamente no había razón para que Brown, pocas horas después de la presentación de un plan de rescate por US$800.000 millones de dinero de los contribuyenes británicos, se mostrara tan distendido. La crisis financiera parece sentarle bien a Gordon Brown.

Washington, Nueva York, París y Downing Street: el caos bancario mundial le ofreció esos escenarios a Gordon Brown durante la pasada semana. El premier consiguió lucirse en todos ellos. Se exhibió junto a otros gobernantes en el exterior, estatizó en el Reino Unido un nuevo banco, y junto a su ministro de Finanzas Alistair Darling, pudo atar un paquete de rescate que supo vender y explicar bien a la opinión pública.

Estos días, su imagen es la que Brown propagó de sí mismo: la persona seria para los serios tiempos que corren, que sabrá timonear el barco en la tormenta. Mientras los bancos quiebran en todo el mundo y los títulos financieros se precipitan en picada, el ex ministro de Finanzas parece encontrarse en su elemento. "Si se piensa dónde se encontraba hace solamente un mes, decididamente le está yendo mucho mejor", dicen colaboradores del entorno de Gordon Brown.

Un par de semana atrás, el premier tuvo que atravesar por la peor fase de su gestión. Su nivel de popularidad había caído a niveles nunca vistos. Un discurso sumamente emotivo ante el congreso de los laboristas celebrado en Manchester lo sacó del pozo. Con la frase "éstos no son tiempos para principiantes" pareció estar adelantándose a la etapa más dramática de la crisis financiera.

Nada mejor que la actual crisis para la resurrección política de Gordon Brown. Su partido cerró filas detrás de él, y la designación del ex comisario europeo de Comercio Peter Mandelson como secretario de Finanzas calmó los ánimos de los seguidores del ex premier Tony Blair. Hasta el líder de los conservadores David Cameron está buscando colaborar con Gordon Brown.

Queda saber si Brown conseguirá obtener algún rédito en el largo plazo de esta situación. Los sondeos de opinión más recientes lo sitúan 15 puntos por debajo de los conservadores. En algún momento la oposicion criticará que de sus encuentros con otros jefes de gobierno no hayan surgido resultados demasiado tangibles.

Durante su congreso, los conservadores responsabilizaron a Brown de no haber hecho lo necesario, en tiempos en que se desempeñaba al frente de la Secretaría de Finanzas, para impedir las riesgosas transacciones de los bancos. Y los electores juzgarán la gestión de Brown a mediados de 2010 no tanto en función de su actuación pública durante la crisis, sino de cómo quede el Reino Unido al calmarse el temporal.