7 de octubre de 2008
El joven brasileño Jean Charles de Menezes fue tiroteado a quemarropa por dos agentes de Scotland Yard el 22 de julio del 2005 al ser confundido con un terrorista.
Jean Charles de Menezes fue "la víctima de unas circunstancias terribles y extraordinarias", afirmó la oficial a cargo de la operación en la que el joven brasileño resultó muerto, Cressida Dick, para quien ninguno de los agentes hizo nada "incorrecto".
"Si me pregunta si creo que alguien hizo algo incorrecto o poco razonable en la operación, creo que no. Es una tragedia, una tragedia horrible", aseguró Dick en su declaración ante la investigación pública sobre la muerte del brasileño, seguida desde la sala por la madre del joven, María Otone de Menezes.
Otone de Menezes, que asistía por primera vez a la pesquisa y estaba acompañada por su hijo mayor, Giovani de Menezes, se mostró "decepcionada y ofendida" por algunas declaraciones de Dick y en algunos momentos perdió el control y tuvo que abandonar la sala.
El joven brasileño, que tenía 27 años y trabajaba como electricista, fue tiroteado a quemarropa por dos agentes en la estación de metro de Stockwell (sur de Londres) el 22 de julio del 2005 al ser confundido con uno de los terroristas que la víspera habían intentado atentar contra la red de transporte de Londres.
Esos ataques ocurrieron sólo dos semanas después de los del 7 de julio, que causaron 56 muertos y más de 700 heridos.
La comparecencia de la subcomisaria de Scotland Yard, quien ya fue exonerada personalmente en noviembre pasado de cualquier responsabilidad en la muerte de Menezes, era una de las más esperadas de la investigación, que partió el 22 de septiembre pasado, más de tres años después de la muerte del brasileño.
Ayudada por las notas de ese día, Dick repasó los hechos en los que se vio involucrada desde la tarde del 21 de julio del 2005, tras conocerse los atentados fallidos contra Londres, hasta el 22 de julio, el día que Menezes fue tiroteado.
Dick, que entró en el cuerpo policial en 1983 y que no había llevado antes casos de terrorismo, enumeró las coincidencias "desafortunadas" que llevaron a la identificación errónea del joven brasileño como el sospechoso que estaban buscando.
Menezes "tuvo la extremadamente mala suerte de vivir en el mismo edificio que Hussain Osman" y "de parecerse a Hussain Osman", dijo la oficial ante la investigación, que se desarrolla en un tribunal improvisado en el estadio de "crícket" de Oval (sur de Londres).
Además uno de los agentes que participaban en la vigilancia se sintió indispuesto y sólo pudo tener una visión superficial del joven brasileño, que, en otra trágica coincidencia para él, utilizó la misma estación de metro que tres de los suicidas del 21/7.
Dick, ascendida después del trágico tiroteo, explicó que supo por primera vez de la existencia de Menezes cuando éste había tomado ya el primer autobús a Brixton, pero no fue hasta que el brasileño iba en uno segundo hacia Stockwell cuando sus hombres le transmitieron su certeza de que se trataba del hombre al que buscaban.
"Están seguros de que es él", le dijo el inspector a cargo de la unidad de agentes armados.
Dick negó haber dado la orden de que se impidiera a Menezes "a toda costa" subirse a un metro en Stockwell, ni haber mandado a sus hombres utilizar la fuerza, sino que aseguró que esperaba que le dieran el alto de forma convencional.
Precisó, sin embargo, que, cuando tomó la decisión de que se le detuviera, era consciente de que si los agentes armados sentían una amenaza hacia ellos o hacia los viajeros, podrían recurrir a la fuerza.
La subcomisaria explicó que cuando supo que el hombre que había resultado muerto era inocente, se sintió "fatal", porque era "algo terrible".
"Desde aquel día hasta hoy he pensado sobre esto a menudo, cada día. Me preguntaba qué podríamos haber hecho diferente", continuó Dick, con la voz entrecortada por la emoción y próxima a las lágrimas, y subrayó que esa mañana había ido a trabajar "para salvar vidas" y lo último que quería era que muriese "una persona inocente".
Para las próximas semanas se espera la declaración de los dos agentes que dispararon, conocidos como C1 y C2.