22 de abril de 2008
A un mes del inicio de los violentos disturbios en Lhasa, la congregación celebró su primer servicio religioso.
El monasterio de Sera, uno de los que en marzo inició las protestas contra el gobierno chino, reanudó sus actividades religiosas después de mes y medio de cierre, informó hoy la agencia estatal de noticias Xinhua.
El monasterio, en las afueras de Lhasa, celebró su primer servicio religioso al que asistieron 380 monjes budistas, señaló la información.
Añadió que el jefe del Partido Comunista de China en el Tíbet, Zhang Qingli, visitó el recinto la semana pasada y se reunió con representantes del monasterio para negociar la restauración de esos servicios.
El 10 de marzo, monjes de los monasterios de Sera y Drepung comenzaron a marchar hacia Lhasa para conmemorar el 49 aniversario de una protesta tibetana contra la ocupación china que fracasó y terminó con la huida al exilio del Dalai Lama. Las manifestaciones, en ocasiones reprimidas por la policía con detenciones y gases lacrimógenos, duraron varios días.
Las protestas degeneraron en violencia el 14 de marzo, cuando grupos tibetanos atacaron a emigrantes chinos en la ciudad, causando la muerte de 18 civiles y un policía, según la versión oficial china y testimonios de turistas extranjeros que se encontraban en Lhasa.
Los tibetanos en el exilio aseguran que la represión policial de esas protestas que en los primeros momentos calificaron de "pacíficas" se saldó con la muerte de más de 140 personas.
No se ha informado todavía de la restauración de servicios en el monasterio de Drepung, aunque el fin de semana el director administrativo del recinto, Ngawang Dongjue, en declaraciones a Xinhua, señaló que éstos se restablecerán pronto.
El monasterio, con 950 años de historia, acoge a unos 1.200 monjes, aunque antes de la imposición del régimen comunista chino en el Tíbet había en él más de 10.000, y era uno de los más grandes de la región en esos tiempos.
Los tibetanos en el exilio consideran que China ocupó militarmente la región en 1951, iniciando una dura represión religiosa, mientras que Pekín sostiene que "liberó pacíficamente" el Tíbet en esa fecha, acabando con la teocracia del Dalai Lama.
EFE