4 de octubre de 2008
La huelga -que durará seis días- comenzó con asambleas de productores a la vera de las carreteras en diversas localidades de la región agropecuaria.

Los productores agropecuarios iniciaron hoy una huelga de seis días en la Argentina por considerar que no hubo cambios en la política rural del gobierno después del conflicto que paralizó este año el sector durante cuatro meses, en una situación que se agravó por la sequía y la caída de los precios.
La protesta comenzó con asambleas de productores a la vera de las carreteras en diversas localidades de la región agropecuaria.
Según acordaron los dirigentes del sector, en esta quinta huelga rural en lo que va del año se suspende hasta la medianoche del miércoles próximo la comercialización de granos con destino a la exportación y de ganado en pie.
El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, consideró que esta medida de fuerza "no va a tener los efectos hacia la sociedad que lamentablemente tuvo la otra, en algunos casos malos y en otros buenos", cuando hubo desabastecimiento por el corte de carreteras.
"Lo que sí vamos a demostrar es que el campo está movilizado y dispuesto a seguir adelante con el reclamo por sus derechos. Nosotros pretendemos que se cambien políticas, y siempre que hablamos (con el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi), nos dice que está estudiando el tema. No puede seguir demorando las soluciones", afirmó.
El titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), que congrega a los pequeños chacareros, Eduardo Buzzi, participó esta mañana en una asamblea en Arroyo Seco, provincia de Santa Fe, frente a la aceitera Dreyfus. "Estos señores, los exportadores, se quedaron con 350 millones de las exportaciones porque (el secretario de Comercio Interior) Guillermo Moreno" y el gobierno "abren y cierran exportaciones como les parece, pero siempre ganan los exportadores", denunció Buzzi.
El sector reclama el fin de las intervenciones oficiales en los mercados de carne, granos y lácteos y que se desarrollen políticas de fomento a la actividad, uno de los principales motores de la economía argentina y que representa el más importante rubro exportador.
Denuncia además que hubo una inflación encubierta en los insumos agropecuarios que redujeron los márgenes de rentabilidad, afectados además por la fuerte presión tributaria que se ejerce a través de los derechos de exportación que aplica el Estado a los productos agrícolas.
"Si nos hubieran invitado a dialogar, y hubiésemos podido avanzar, no estaríamos ahora en la ruta. En esta época, cuando sale el sol, lo que la gente quiere hacer es sembrar, trabajar, no estar en la ruta", declaró Buzzi, quien denunció que el gobierno "mira al campo para llevarse plata, no resuelve los problemas".
El líder rural Alfredo De Angeli, que durante las protestas que comenzaron en marzo pasado alcanzó una gran exposición mediática, encabezó por su parte una reunión de productores en la provincia de Entre Ríos.
"Si el campo no se mueve, no se mueve el transporte, la construcción. Hay muchos sectores que no van a trabajar. En los pueblos del interior, la vida pasa por el campo", advirtió De Angeli.
El sector agropecuario reanuda así las protestas y las huelgas que comenzaron en marzo pasado en repudio a la subida de los derechos de exportación que aplicó el gobierno a la soja -principal cultivo del país- y el girasol mediante un sistema móvil de acuerdo a las cotizaciones internacionales en el marco del alza de los precios mundiales de commodities.
El conflicto, que llevó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner a una profunda crisis, culminó recién en julio pasado, cuando el Congreso rechazó el proyecto de ley oficialista que ratificaba el alza de los derechos de exportación con el decisivo voto negativo del vicepresidente Julio Cobos.