17 de septiembre de 2008
El jueves, las dos partes abrirán tres meses de diálogo para buscar acuerdos sobre los motivos de la crisis: el proyecto constitucional y la demanda de autonomía de las cuatro regiones, entre otros.
El Gobierno y la oposición bolivianos firmaron por separado una tregua y acordaron abrir una negociación tras las violentas protestas antigubernamentales en cuatro regiones del país, que han dejado 15 muertos y 37 heridos.
El pacto estuvo a punto de naufragar tras la detención del prefecto (gobernador) opositor Leolpoldo Fernández a quien el gobierno acusa de instigar a grupos violentos que atacaron el jueves a campesinos oficialistas con el número mencionado de víctimas en el departamento amazónico de Pando, fronterizo con Brasil.
El prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, firmó el acuerdo el martes por la noche ante la presencia del cardenal Julio Terrazas al igual que su colega de Tarija, Mario Cossío, informó la vocera del Gobierno departamental de Santa Cruz, Ana Lía Mansilla.
Poco antes, el vicepresidente Alvaro García dijo que el Gobierno firmó el documento que prevé el levantamiento inmediato de los cortes de carreteras, el desalojo de instalaciones petroleras y la devolución de oficinas gubernamentales ocupadas por opositores en las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija desde la semana pasada.
A su vez, el acuerdo obliga al Gobierno a suspender movilizaciones de organizaciones campesinas afines. El jueves, las dos partes abrirán tres meses de diálogo para buscar acuerdos sobre las cuestiones de fondo que han desencadenado la crisis: el proyecto constitucional y la demanda de autonomía de las cuatro regiones, entre otros.
Según el documento, Morales se comprometió a suspender la convocatoria a referendo nacional para ratificar el proyecto constitucional por el tiempo de un mes, lapso en el que se prevé alcanzar acuerdos.
La Unión de Naciones de Sudamérica (Unasur), la Iglesia Católica y otras organizaciones serán garantes de las conversaciones. El bloque otorgó a Morales unánime respaldo en la cumbre de emergencia celebrada ayer en Chile.
La violencia en Pando obligó al Gobierno a declarar el Estado de Sitio en esa región el viernes. En Cobija, la capital a 600 kilómetros al norte de La Paz, grupos de choque opositores protagonizaron violentas tomas de oficinas gubernamentales y saquearon algunos comercios, al igual que en las otras tres regiones lideradas por gobernadores opositores que encaminan procesos de autonomía en abierta rebeldía al gobierno.
Según informes oficiales, de los 15 muertos en Pando 13 eran campesinos. Otras 37 personas resultaron heridas y 106 campesinos no han podido ser ubicados desde los ataques que les obligó a huir por el monte, algunos con heridas de bala, según dijo el Ministro de Gobierno, Alfredo Rada.
En descargo, Fernández dijo que no fue una masacre sino un choque entre bandos rivales. Dos fallecidos eran funcionarios de la prefectura.
El proyecto de constitución que debe ser ratificado en referendo propone la reelección del Presidente.