17 de septiembre de 2008
Hoy asumió el nuevo presidente de la Asamblea General, criticando la invasión del país norteamericano en Irak.

Miguel D'Escoto, ex canciller nicaragüense y nuevo presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), dijo que su primer objetivo en el cargo es democratizar el organismo internacional. Y en este sentido, también criticó duramente la política internacional de Estados Unidos.
La autoridad de la ONU expresó, en lo que fue una crítica a la invasión de Estados Unidos en Irak, que "es muy bueno predicar la democracia, pero no tiene sentido cometer guerras de agresión que resulten en la muerte de cientos de miles de seres humanos en aras de la democratización".
En tanto, atendiendo a sus objetivos en el cargo, D'Escoto dijo que "más que voluntad política, necesitaremos de una gran fuerza espiritual para poder hacer los cambios que la ONU necesita para democratizarse".
La Asamblea acordó debatir a principios de 2009 la reforma del Consejo de Seguridad, que desde su fundación, en 1945, tiene cinco miembros permanentes con poder de veto, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, y diez miembros rotativos.
"A pesar que es un reto muy difícil, resolver el acertijo del Consejo de Seguridad es algo que tenemos que asumir", dijo D'Escoto, y agregó: "Soy consciente que estoy tocando un avispero".
Japón, Alemania, India, Brasil y un país africano aún no definido son los candidatos a ocupar un lugar en el Consejo como miembros permanentes, pero muchos analistas dudan de que se pueda alcanzar el consenso necesario para aprobar la reforma, debido a los resquemores que generan en sus vecinos los candidatos a ocupar los lugares permanentes.
D'Escoto afirmó que "de ninguna manera estaríamos solucionado el problema" si sólo se procede a aumentar el número de miembros y ampliar el número de países permanentes en el Consejo.
"Esperamos que después de todo lo que ha ocurrido en el mundo, las naciones más poderosas se encuentren dispuestas" a ceder su poder, dijo D'Escoto, y sostuvo que "la palabra democracia" en la ONU cada día tiene menos sentido.
D'Escoto, de 75 años, es un sacerdote católico que fue suspendido por el Vaticano por su adhesión al gobierno sandinista en los 80, pero nunca dejó de predicar.