11 de septiembre de 2008
La revelación arrojó un manto de sospecha sobre el sistema judicial de Texas y pone en dudas la seriedad de los procesos celebrados por los dos magistrados.

La Corte de Apelación Criminal de Texas suspendió hoy la ejecución de un condenado a muerte, al trascender la relación amorosa clandestina que mantuvo la jueza que lo condenó y el procurador que había demandado la ejecución.
La revelación se constituyó en un escándalo que obligó a la Corte de Apelación de Texas a suspender la ejecución del condenado Charles Hood, prevista para hoy.
La Corte de Apelación ordenó reconsiderar si la condena se ajusta a los tecnicismos legales vigentes en la ley estadounidense, pero rechazó el pedido de los abogados defensores de concederle a Hood un nuevo proceso.
Sin embargo, el clima judicial cambió favorablemente para Hood, luego de que se conociera que la jueza que lo condenó y el fiscal que pidió la condena, eran amantes.
El procurador general de Texas, Greg Abbott, manifestó públicamente su indignación, al igual que otros jueces del estado, ante el caso que cuestiona la credibilidad de los fallos que durante décadas resolvió la jueza amante del procurador.
Por eso, Abbott envió una petición al gobernador de Texas, Rick Perry, para que el condenado acceda a un nuevo proceso judicial.
El romance se conoció luego de casi 20 años, ya que recién ahora la ex jueza de Texas, Verla Sue Hollanda, confesó haber mantenido una relación "impropia" con su colega Thomas O'Connell, el procurador que sustentó el pedido de condena contra Hood.
Los dos jueces están acusados de "negligencia" y reconocieron el romance clandestino ante el tribunal civil de Colliy County de Texas.
La confesión de la ex jueza se realizó bajo juramento, en el marco del proceso civil inicado contra ella y su amante, un día después de que Thomas O'Connell prestó declaración ante el tribunal.
La ex jueza Hollanda confesó la relación clandestina forzada por el testimonio incriminatorio de un funcionario judicial, que en el pasado trabajó bajo sus órdenes y conocía la situación.
La revelación arrojó un manto de sospecha sobre el sistema judicial de Texas y pone en dudas la seriedad y la ética de los centenares de procesos celebrados por los dos magistrados.
Hood fue condenado en 1990 por homicidio de una pareja de amigos, Ronald Williamson y Tracie Lynn Wallace, en Dallas. El cadáver de Williamson apareció en su autómovil en el estado de Indiana.