16 de abril de 2008
El Presidente estadounidense, George W. Bush, y su esposa, Laura, esperaban al Papa en la base aérea de Andrews.

En una iniciativa sin precedentes en sus siete años y medio de mandato, Bush recibió al Papa en la base aérea de Andrews.
El Papa Benedicto XVI llegó a la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, para una visita pastoral de seis días a la capital estadounidense y Nueva York.
A la llegada del avión, bautizado como "Shepherd One" ("Pastor Uno") por los medios estadounidenses, le esperaba en la base el Presidente estadounidense, George W. Bush, su esposa, Laura, y Jenna, una de sus hijas, en una iniciativa sin precedentes en sus siete años y medio de mandato.
El Papa agitó la mano en señal de saludo al bajar las escalinatas mientras los estudiantes de una escuela católica lo vitoreaban.
Bush y Su Santidad se desplazaron hacia Washington en limusinas separadas y con destinos distintos: el Jefe de Estado de regreso a la Casa Blanca y el Pontífice hacia la Nunciatura, en la Avenida de Massachusetts, donde se alojará hasta el jueves y donde descansará hoy para arrancar mañana sus actos públicos.
El Papa dijo que debatirá con Bush la cuestión de la inmigración, incluyendo las dificultades de las familias separadas.
Aunque el pontífice y Bush difieren en cuestiones como la guerra de Irak, la pena capital y el embargo estadounidense a Cuba, tienen puntos en común como la oposición al aborto, al matrimonio homosexual y la investigación de las células troncales.
PROFUNDA VERGUENZA
Mientras viajaba en su avión, Benedicto XVI dijo sentirse "profundamente avergonzado" por el escándalo de abusos sexuales que conmovió la Iglesia católica estadounidense y se comprometió a trabajar para garantizar que no haya más sacerdotes pederastas.
El pontífice respondió preguntas que le formularon por anticipado los reporteros que lo acompañaban en un vuelo especial de Alitalia mientras viajaba de Roma a Washington.
"Constituye un gran sufrimiento para la Iglesia en Estados Unidos, para la Iglesia en general y para mí personalmente que esto haya podido ocurrir", dijo Benedicto XVI. "Me resulta difícil comprender cómo fue posible que sacerdotes traicionaran de tal manera su misión... ante estos niños".
"Estoy profundamente avergonzado y haremos todo lo posible para que esto no vuelva a suceder", afirmó el Papa.
El pontífice prometió que los pederastas no serán ordenados sacerdotes en la Iglesia católica.
"Decididamente excluiremos a los pederastas del ministerio sagrado", dijo Benedicto XVI en inglés. "Es más importante tener buenos sacerdotes que muchos sacerdotes. Haremos todo lo posible por cicatrizar esta herida".
DISCURSO EN LA ONU
Benedicto XVI pronunciará un discurso en las Naciones Unidas durante su estadía en Nueva York, después de visitar Washington.
El secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki Moon adelantó que en su encuentro con el Papa el próximo viernes espera abordar temas como la lucha contra la pobreza, el cambio climático, el desarme y el diálogo entre las culturas.
"En estos días debemos someternos a numerosos desafíos. Necesitamos el fuerte apoyo espiritual del Papa", sostuvo Ban al destacar que por primera vez en 13 años un jefe de la Iglesia católica visitará nuevamente la sede de las Naciones Unidas.
Agencias