6 de agosto de 2008
El Papa hizo esta afirmación durante su visita a la pequeña localidad alpina de Oies, lugar de nacimiento del santo italiano Josef Freinademetz, que fue durante 30 años misionero en ese país.
El Papa Benedicto XVI afirmó que es muy importante "que China se abra al Evangelio", durante su visita a la pequeña localidad alpina de Oies, lugar de nacimiento del santo italiano Josef Freinademetz, que fue durante 30 años misionero en ese país. "Sabemos que China es cada vez más importante en la vida política, económica y también en la de las ideas, y es importante que este gran continente se abra al Evangelio", dijo Benedicto XVI.
Y añadió que la vida de San Giuseppe Freinademetz "muestra que la fe no es una alienación para ninguna cultura y ningún pueblo, porque todas las culturas que esperan a Cristo no pueden ser destruidas".
El Papa explicó que el misionero italiano, que murió en China en 1908, "quería vivir y morir como un ciudadano chino" y, añadió, que también en el "cielo sigue siendo chino. Se había identificado completamente con este pueblo y tenía la certeza de que China se abriría a la fe de cristo", agregó.
A la localidad de Oies, el Papa llegó en helicóptero y fue recibido por cientos de personas que se habían reunido frente a la casa de Freinademetz para saludarle.
Benedicto XVI se encuentra desde el pasado 28 de julio de vacaciones en la localidad alpina de Bressanone, en la región italiana de Alto Adige, y hoy rompió su descanso para visitar la localidad natal del santo italiano.
El portavoz de Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, explicó que así como el Papa dedicó la primera semana fundamentalmente al recogimiento y el descanso, en la segunda mantendrá algunos compromisos oficiales, como el encuentro, mañana, con los sacerdotes de la diócesis.
El domingo, el Papa visitó privadamente y por sorpresa la cercana Iglesia de San Andrés y después se dirigió al cementerio del templo donde está sepultado el misionero Anton Agreiter, fallecido en el 2003.