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14 de abril de 2008

MUNDO

Ensayo asegura que la CIA espió a sacerdotes latinoamericanos progresistas en los 60

El libro del periodista argentino Horacio Verbitsky asegura que para EE.UU. los movimientos organizados por estos religiosos "constituían un peligro mayor para el establishment que los partidos abiertos a la violencia".


13/04/2008 - 20:07

La CIA de Estados Unidos realizó durante la década del 60 un trabajo de inteligencia sobre los nacientes movimientos de sacerdotes que afloraron en los países latinoamericanos, preocupada por sus posiciones críticas al modelo capitalista, sus propuestas socializantes y sus supuestas vinculaciones con algunas de las guerrillas que actuaban en la región.
La central de inteligencia estadounidense se ocupó especialmente de espiar a la La Iglesia Joven de Chile, al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo de Argentina, el Grupo Golconda de Colombia y la Oficina Nacional de Información Social del Perú (ONIS).
La CIA comenzó a observar con preocupación a estas corrientes que atraían a laicos y sacerdotes progresistas y que "constituían un peligro mayor para el establishment que los partidos abiertos a la violencia", señala un ensayo de reciente edición en Argentina.
El ensayo titulado La Violencia Evangélica del periodista argentino Horacio Verbitsky asegura que para la CIA "los enfoques económicos y políticos de los sacerdotes del sector radical eran ingenuos y carentes de sentido de la historia, pero le impresionaba".
Verbitsky reconstruye un informe de la delegación de la CIA en Argentina que comparaba a estos movimientos con el "fervor entusiasta de los jóvenes participantes en la Cruzada medieval de los Niños".
El periodista argentino, especializado en la historia política de la Iglesia Argentina y Latinoamericana, sostiene que la comparación era "ominosa" pues la leyenda sobre la Cruzada de los Niños en 1212 indica que muchos de esos púberes fueron engañados y terminaron vendidos como esclavos.
Verbitsky afirma en el ensayo que la CIA en sus informes a la central norteamericana debió admitir que pese a las denuncias de los sectores más reaccionarios de las sociedades latinoamericanas, sólo pudo detectar "pocos casos" de sacerdotes convertidos al marxismo.
La CIA comenzó a espiar a estos movimientos "radicales" de las iglesias latinoamericanas cuando el líder cubano Fidel Castro, mencionó que "sectores del clero" se estaban convirtiendo "en fuerzas revolucionarias".
En el ensayo, Verbitsky recuerda a los obispos brasileños Waldyr Calheiros de Novaes y Helder Cámara y al chileno Manuel Larraín, que vislumbraron la necesidad de una renovación dentro de la Iglesia, ante la persistencia de la pobreza y la marginalidad.
Cámara, animador del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) fue uno de los primeros en sostener que "la manera de combatir contra el comunismo era combatir contra el subdesarrollo generado por el capitalismo", reproduce el ensayo.
El chileno Larraín, obispo de Talca, también impulsó el surgimiento de la CELAM porque interpretó que "el peligro principal para la Iglesia era la pérdida de las masas populares si el catolicismo se fosilizaba como la religión de las elites ricas".
ANSA
 

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