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29 de junio de 2008

MUNDO

Obama "encanta" a los latinos

Los candidatos presidenciales estadounidenses, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, compitieron por seducir a un público de líderes y funcionarios latinos.

Ansa


28/06/2008 - 13:58

Los candidatos presidenciales estadounidenses, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, compitieron por seducir a un público de líderes y funcionarios latinos, con ventaja para el senador afroamericano, quien prometió abrir "un camino para la legalización" de los millones de inmigrantes indocumentados.

McCain y Obama fueron, con apenas minutos de diferencia, los oradores centrales de la asamblea anual de la poderosa asociación de funcionarios hispanos (NALEO, por su sigla en inglés), que nuclea a unos 6.000 dirigentes estaduales y municipales de origen latino de todo el país. Los asistentes a la asamblea -alcaldes, directivos educativos municipales, legisladores locales y otros funcionarios reunidos en un hotel céntrico de Washington- le dieron en primer lugar una cálida bienvenida a McCain.

Pero después de una hora de discurso y preguntas y respuestas a cargo del senador por Arizona, la convención brindó una ovación de pie a su rival demócrata, partido al que adhiere la mayoría de los hispanos estadounidenses.

Obama recibió largos aplausos, en especial cuando habló de la reforma migratoria. McCain, por su parte, debió soportar cuatro interrupciones a los gritos de sendos activistas pacifistas, que lo criticaron en alta voz por su posición en favor de mantener la ocupación de Irak. Una de las manifestantes -ninguno de ellos pertenecientes a NALEO- incluso logró desplegar una pequeña bandera con la leyenda "McCain igual Guerra", escrito en español.

El republicano, quien patrocinó la fallida ley de reforma migratoria que naufragó el año pasado en el Congreso, buscó relativizar su alejamiento del proyecto. Durante la campaña interna republicana, McCain aseguró que -de llegar a presidente- nunca aprobará una ley semejante, que brinde la posibilidad de legalizar la situación de los alrededor de 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en este país.

Sin embargo, McCain aseguró que, de llegar a la Casa Blanca, buscará trabajar con el Congreso para producir una ley que refuerce la seguridad fronteriza, estimule la contratación de trabajadores temporales y -en el espinoso terreno de los ilegales- "trate de manera humana y compasiva" a los indocumentados. El senador por Arizona se detuvo lejos de una declaración en favor del camino para la legalización de esos inmigrantes. Obama, en cambio, se dijo rotundamente en favor de "sacar de las sombras" a esas personas. 

Tocando uno de los temas más sensibles de la agenda hispana estadounidense, Obama dijo que, de ser presidente, trabajará por "proveer un camino a la ciudadanía" y por "hacer más fácil" el sistema norteamericano de naturalización.

Ambos coincidieron en prometer medidas para ayudar a los hispanos afectados por la crisis de los créditos hipotecarios y por la creciente tasa de desocupación, que golpea a los latinos por encima de la media nacional.

Pero fue la retórica de Obama la que galvanizó la audiencia de miles de dirigentes y funcionarios hispanos en la capital norteamericana. Si bien los demócratas latinos se encolumnaron masivamente detrás de la precandidatura de la ex primera dama Hillary Clinton, el vencedor de las internas partidarias está logrando conectar con este decisivo bloque de votantes.


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