11 de abril de 2008
Al Darbi afirmó que la historia recordará como un "escádalo" los juicios realizados en la base naval estadounidense.
Un saudí, prisionero en la cárcel estadounidense de Guantánamo, criticó duramente al tribunal de guerra,
Por medio de la ayuda de traductores de árabe a inglés, el acusado, Ahmed Mohammed Ahmed Haza al Darbi, acusado de conspirar con Al Qaeda contra embarcaciones en Medio Oriente, logró comprender los procedimientos utilizados y le dijo al juez, el coronel del Ejército James Pohl, que creía que la corte en la base naval de Estados Unidos era "una estafa".
"Creo que no hay tribunal internacional o local en Estados Unidos que trate a detenidos o personas acusadas de la misma manera en que somos tratados aquí", dijo al Darbi, tras agregar que en la historia estos juicios quedarán registrados como "un escándalo".
El traductor dijo varias veces que Darbi llamó al tribunal "ilegal". Pero el abogado militar designado para defenderlo, el teniente coronel del Ejército Bryan Broyles, sostuvo que era una mala traducción y transcripción, las que serían corregidas para mostrar que de hecho lo había llamado "una violación a los derechos humanos".
El intercambio de palabras fue difícil de seguir, ya que los traductores no lograron mantener el ritmo de la conversación.
Las voces de los traductores fueron transmitidas simultáneamente a través de audífonos, para que el acusado pudiera escuchar en árabe, y a la sala, para que sus respuestas pudieran ser repetidas en inglés.
Pohl convocó a un receso de aproximadamente una hora mientras se solucionaban los problemas y luego reinició las preguntas a al Darbi sobre si quería un abogado militar o civil.
Al Darbi respondió a casi todas las preguntas con críticas a la corte y tras ser informado de que su asistencia era voluntaria, pidió marcharse y fue escoltado por guardias.
Los problemas de traducción han plagado las audiencias desde el 2004, cuando el Ejército estadounidense convocó por primera vez la corte especial para juzgar a detenidos extranjeros por cargos de terrorismo en la base naval de Bahía de Guantánamo, en Cuba, en vez de en tribunales civiles o militares regulares de Estados Unidos.
El gobierno de George W. Bush considera que los 280 prisioneros de Guantánamo son combatientes enemigos ilegales que no merecen las protecciones legales otorgadas a soldados y civiles bajo la ley internacional.
Reuters