28 de mayo de 2008
El candidato presidencial republicano habló en la Universidad de Denver, estado de Colorado, donde su discurso fue interrumpido en varias ocasiones por militantes pacifistas.

El candidato presidencial republicano, John McCain, aseguró que "nunca" se rendirá en Irak y delineó una política nuclear alejada de la que mantiene el actual gobierno de su correligionario George W. Bush.
McCain habló en la Universidad de Denver, estado de Colorado, donde su discurso fue interrumpido en varias ocasiones por militantes pacifistas.
Durante su exposición, el senador por Arizona dijo que "Estados Unidos tiene que ser un buen ciudadano del mundo" y participar de esfuerzos coordinados con el resto de la comunidad internacional en los frentes del medio ambiente y la lucha contra el terrorismo.
Tras una de las interrupciones de los pacifistas, que gritaron la consigna "finalicen la guerra", McCain afirmó "nunca me rendiré en Irak", tras lo que agregó que los soldados estadounidenses volverán al país con "victoria y honor". La situación en el país ocupado compite con la marcha de la economía estadounidense en el incipiente debate entre republicanos y demócratas.
Junto con la cuestión de Irak, la eventual política nuclear bajo un nuevo gobierno republicano fue el centro del mensaje de McCain, ex combatiente y prisionero de guerra en Vietnam, considerado un "duro" en asuntos de relaciones exteriores. Apuntando contra la "proliferación nuclear", McCain admitió que "no existe una respuesta sencilla para este problema". "Si miramos hacia las últimas dos décadas, no creo que ninguno de nosotros, republicanos o demócratas, pueda mostrarse satisfecho por haber logrado un control total de la proliferación" atómica.
En una velado ataque a Obama, quien se declaró dispuesto a entrevistarse con mandatarios de países considerados enemigos, McCain dijo que "muchos creen que todo lo que tenemos que hacer para poner fin a los programas nucleares de gobiernos hostiles es hacer que nuestro Presidente hable con los líderes de Pyongyang o Teherán, como si nunca hubiésemos tratado de hablar con esos gobiernos repetidamente en las últimas dos décadas".
"Otros piensan que las acciones militares pueden por sí solas alcanzar nuestros objetivos, pero mientras que el uso de la fuerza puede ser necesario, solamente puede ser el último recurso y no un primer paso", afirmó el senador por Arizona.
De llegar a la Casa Blanca, McCain se declaró dispuesto a trabajar con Rusia en un programa de desarme y en favor de una disminución de las armas nucleares tácticas desplegadas en Europa. "Rusia y Estados Unidos ya no son enemigos mortales", afirmó McCain, quien también se mostró dispuesto a "iniciar un diálogo con China sobre asuntos estratégicos y nucleares".
"Tenemos importantes intereses compartidos con China -dijo McCain- y deberíamos empezar a discutir las mejores maneras de alcanzar la mayor transparencia posible y cooperación" en el terreno nuclear.
El senador también prometió mantener la moratoria estadounidense para los test nucleares. Sin embargo, señaló que trabajará con el Congreso y con los aliados de Washington para "identificar las maneras de avanzar hacia una limitación de las pruebas nucleares que no socave la seguridad o viabilidad de nuestro poder disuasivo nuclear".