26 de abril de 2008
Para no repetir la pugna que se instaló en el gabinete en 2007, el ministro y sus pares de La Moneda marginaron de las negociaciones a los titulares de Hacienda y Trabajo.
José Miguel Wilson y Waldo Díaz

Edmundo Pérez Yoma.
El lunes pasado, tras asistir a una ceremonia de condecoración de generales de Carabineros en La Moneda, el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, se detuvo en medio de los patios de Palacio para recalcar la postura del gobierno sobre el conflicto laboral de subcontratistas de Codelco. "Se van a paralizar las faenas hasta que haya condiciones de normalidad y poder trabajar como corresponde", comentó.
Ese día el mineral El Teniente se sumó a la paralización de faenas -que ya se había implementado en las divisiones Andina y El Salvador-, luego de que uno de sus trabajadores resultara herido en un apedreo de parte manifestantes.
La paralización de faenas, impulsada por Pérez Yoma, se ajustó a uno de los puntos acordados por el comité político de ministros, junto a la Presidenta Michelle Bachelet, para evitar que la crisis escalara a un tema de orden público. El reprimir manifestantes que bloqueaban los accesos a los minerales, según los análisis de Palacio, podía producir un choque entre Carabineros y subcontratistas y causar más costos que beneficios.
A esa altura, Pérez Yoma había compartido con el vocero Francisco Vidal y el titular de la Segpres, José Antonio Viera-Gallo, otra línea de acción frente al conflicto: sacar a los ministros de las negociaciones.
Pérez Yoma llegó a Interior con la idea de coordinar la acción de sus pares. Ya en febrero, cuando Bachelet estaba de vacaciones en Caburgua, citó a su despacho a los ministros Osvaldo Andrade (Trabajo) y Santiago González (Minería) para terminar con la disputa que mantenían por la subcontratación de Codelco.
Ahora, con el objetivo de evitar divisiones internas, el jefe de gabinete y sus pares del comité político decidieron marginar de las negociaciones a los ministros Andrés Velasco (Hacienda) y Andrade.
Ambos ministros se enfrentaron por las movilizaciones de subcontratistas de Codelco de 2007. Andrade contó con el apoyo del entonces jefe de gabinete Belisario Velasco, quien combatió las posturas más liberales de Hacienda y Codelco, representados por su presidente ejecutivo, José Pablo Arellano, y enfrentó presiones para usar la fuerza pública en las minas.
CONFLICTO PUERTAS AFUERAS
Sin Velasco ni Andrade, Pérez Yoma y el comité político buscan poner cortafuegos para que la crisis no se instale en La Moneda. En el oficialismo señalan que esa decisión fue socializada el lunes por Bachelet con los timoneles de la Concertación, durante un encuentro en La Moneda.
Pese a que el ministro Vidal ha dado señales de preocupación frente al conflicto, en Palacio están jugados por responsabilizar a las empresas contratistas, que suministran su personal a Codelco. Y, al menos públicamente, dejar el tema en manos de los directivos de Codelco, a quienes se ha presionado por apurar una solución.
Si bien Pérez Yoma ha respaldado la decisión de Arellano de no negociar con los gremios mientras existan hechos de violencia, entre sus cercanos señalan que tiene una visión crítica respecto de algunos aspectos de la negociación que ha encabezado el directivo DC. "Esto es pragmatismo. José Pablo es un funcionario de confianza de Bachelet y Edmundo piensa que no se le puede remover", dicen.
Pese a la apuesta de Pérez Yoma y sus pares, el conflicto aún no se cierra, Codelco ha perdido más de US$ 50 millones por la huelga y la jornada de ayer volvió a estar marcada por la paralización de actividades (ver nota secundaria). El escenario de posibles manifestaciones venía monitoreándose desde diciembre de 2007 por el subsecretario Felipe Harboe.