15 de septiembre de 2008
El protagonismo del Mandatario venezolano, Hugo Chávez, será el principal desafío que deberá afrontar la Jefa de Estado. El Presidente peruano Alan García confirmó que no asistirá a la cumbre, en una señal de la incomodidad que genera en Lima el discurso anti Estados Unidos que promueve su par caribeño.
A las 15 horas de hoy, en el salón Pedro de Valdivia de La Moneda, Michelle Bachelet dará inicio a la cumbre de presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que abordará el conflicto interno por el que atraviesa Bolivia, donde ya han muerto 30 personas.
La cita -a la que anoche confirmó su asistencia Evo Morales- representa un gran test de liderazgo para la Mandataria, quien deberá lidiar con el protagonismo que ha asumido en los últimos días Hugo Chávez.
El jefe de Estado venezolano ha levantado un fuerte discurso anti Estados Unidos, instando al fortalecimiento de una postura sudamericana que le haga frente al gobierno norteamericano.
Fuentes diplomáticas aseguraron ayer que en el gobierno chileno existe molestia por el actuar del mandatario caribeño. En particular, cuestionan que Chávez haya dado a conocer la realización de la cumbre en la noche del viernes, antes que la propia Bachelet -en su calidad de presidenta temporal de Unasur- oficializara el encuentro.
El rol que podría jugar Chávez a la hora de fijar las conclusiones del encuentro fue una de las razones que tuvo en cuenta Alan García para no participar en la cumbre.
El líder peruano -quien junto a los mandatarios de Surinam y Guyana serán los únicos ausentes de la cita- informó que en su reemplazo viajaría el canciller José Antonio García Belaúnde, justificando su inasistencia a raíz de una agenda recargada, que contempla un viaje a Brasil para este jueves.
En círculos diplomáticos, sin embargo, aludieron también a los resquemores del mandatario sobre la posibilidad de que la cumbre se tiñera con el discurso chavista. A lo anterior se suma la molestia que existe en Lima a raíz de las acusaciones hechas el sábado por Evo Morales, quien acusó la presencia de "sicarios peruanos" como instigadores de los hechos de violencia ocurridos en Bolivia.
Ayer, el vocero Francisco Vidal se hizo cargo de las susceptibilidades que genera la presencia de Chávez en Chile: "El gobierno tiene confianza en que las actividades de mañana (hoy) van a estar circunscritas a ver cómo ayudamos a un pueblo hermano".
Desde la Alianza, sin embargo, redoblaron su ofensiva contra Chávez. "La Presidenta corre un riesgo en su imagen, ya que en estas materias es mejor estar solo que mal acompañado", señaló el diputado UDI Marcelo Forni, miembro de la comisión de RR.EE. de la Cámara.
UN MAL RECUERDO
Según trascendió, existe la inquietud de que Bachelet se enfrente a un escenario similar al que se vivió en la Cumbre Iberoamericana de noviembre pasado. Ahí, Chávez se enfrascó en una dura discusión con el jefe de gobierno español, José Rodríguez Zapatero, que terminó luego que el Rey Juan Carlos encarara al sudamericano con la frase "¡Por qué no te callas!".
Ahora, se espera que el Presidente brasileño Lula da Silva asuma el rol de contrapeso de Chávez a la hora del debate. En las últimas horas, las divergencias entre las posturas de ambos quedaron de manifiesto luego que el primero pusiera en duda la utilidad de la reunión, si es que ésta no contaba con la anuencia de la oposición boliviana.
El organigrama dispuesto por las cancillerías le otorgó a Bachelet el rol de moderadora del debate, que será antecedido de una reunión informal de todos los mandatarios en el mismo Palacio de La Moneda.
La crisis boliviana será el único tema en tabla y cada presidente podrá contar con la colaboración de tres asesores, quienes tendrán que retirarse del salón Pedro de Valdivia cuando los mandatarios comiencen a dirimir las conclusiones del trabajo.