18 de agosto de 2008
Edificio es alquilado desde los 60, pero los propietarios fijaron el término del contrato para el 9 de julio de 2009.

Embajada chilena en Londres
Hasta Devonshire Street N° 12, en un exclusivo barrio londinense, llegó en agosto de 2006 una breve notificación de una inmobiliaria: la embajada de Chile en Londres debía desalojar sí o sí el edificio que les arrienda desde la década de los 60 y no tenía otra posibilidad que hacerlo antes del 9 de julio de 2009.
La compañía, de propiedad de los herederos de un barón inglés (de apellido De Walden), tenía otros planes. A esa altura ya había adquirido un compromiso de venta para levantar una clínica en el lugar y anexar a la construcción otros tres edificios que colindan hacia la derecha de la embajada. De todas esas decisiones se enteró el embajador Rafael Moreno (DC) dos meses después de asumir el cargo.
El viernes de la semana pasada, dos años después, Moreno observó cómo un fotógrafo de la clínica se paseaba por la embajada para retratar su estado de conservación. Y en forma paralela, afinaba los términos de la negociación para adquirir una nueva sede. La había encontrado después de meses de búsqueda, que incluyeron visitas a 15 propiedades. Los contratos de arriendo iban de 99 a 999 años.
Esta vez, sin embargo, el gobierno decidió comprar una propiedad. Y ya existen negociaciones avanzadas para adquirir el edificio de cuatro pisos en que hasta marzo se ubicaba la Royal College of Pediatrics and Child Health. El lugar posee 900 metros cuadrados, cuenta con múltiples salas, instalaciones para los archivos y se ubica a unas tres cuadras de la actual embajada. Está, además, a pasos de otro lugar conocido: la London Clinic.
LIBRAS ESTERLINAS
En abril se abrió la posibilidad de comprar una embajada. Fue durante una conversación de la Presidenta Michelle Bachelet y los ministros Andrés Velasco y Alejandro Foxley. Todos estaban de visita en Londres y, junto al embajador Moreno, evaluaron el costo que significaba seguir arrendando inmuebles para las seis oficinas que dependen de la legación. Así, surgió la idea de que sus 60 funcionarios trabajaran en un mismo lugar.
Dado el alto costo de la vida en Londres, el Estado gasta anualmente entre 400 y 500 mil libras esterlinas en arriendos dependientes de la embajada. Es decir, entre $ 400 millones y $ 500 millones. Los cálculos del gobierno indican que la nueva propiedad será costeada en cerca de 10 años. La proyección de esa cifra da con una suma cercana a US$ 10 millones. En la legación aclaran, sin embargo, que la sede no posee lujos, como sí lo tienen las de Brasil o Argentina.
En la embajada evitan dar números, pues, dicen, aún no concluye la negociación ni se firma un contrato. La Municipalidad de Westmister debe otorgar un permiso para instalar una embajada en el lugar, previa consulta a los vecinos. Y ese trámite aún no está finiquitado. El acuerdo, además, necesita ser visado por Cancillería.
La nueva sede data de 1921, cuenta con cuatro pisos y se le asignó un valor patrimonial, por lo que no pueden hacerse cambios a su fachada. El actual edificio es un par de años más antiguo. Y de su pasado poco se sabe, más allá de que lo arrendó en los 60 el ex embajador Víctor Santa Cruz, padre de la historiadora Lucía Santa Cruz.
La actual embajada cuenta con cerca de 600 metros cuadrados, varias chimeneas y un piano en mal estado. En 1997 se cayó una pared de contención, que tardó siete meses en repararse al no llegar a un acuerdo con el vecino de la propiedad. Y un año más tarde, en octubre, se convirtió en centro de operaciones de la clase política chilena. Ese mes fue detenido Augusto Pinochet en Londres.
De los últimos años, sólo se supo que se cayó un techo en el escritorio del ministro consejero. Y que en la oficina del embajador aún permanece un cuadro del pintor Thomas Somerscales. Se llama "El rescate".