8 de junio de 2008
"De cada conflicto, las personas, las familias, los gobiernos recogen experiencia", señaló el ministro Francisco Vidal.

Ministro Francisco Vidal
Fueron cerca de seis mil camioneros paralizados a lo largo del país, problemas en el suministro de combustibles y de alimentos en regiones y el temor de La Moneda por la escalada de un conflicto que podría poner en riesgo el orden público, lo que finalmente hizo que la administración de la Presidenta Michelle Bachelet rompiera una de las "reglas de oro" de su gestión, "jamás negociar bajo presiones con un sector movilizado".
El hecho, fue interpretado como el inicio de amplias reivindicaciones sectoriales, sin embargo, el ministro secretario general de Gobierno, Francisco Vidal, desestimó la situación señalando que el Ejecutivo no cederá a las presiones y que analizará en su mérito cada una de las demandas que podrían surgir.
"Que nadie se llame a engaño, ésta fue una situación especial, una situación particular, si alguien cree que lo que se trata es ponerse a la fila, se puede llevar un gran engaño", señaló enfático el vocero de La Moneda.
Vidal agregó que ante las dificultades "muy sensibles para la ciudadanía" como la falta de bencina, el desabastecimiento y el daño para la economía "la tarea del gobierno es preservar la normalidad y el desarrollo tranquilo del país y eso es lo que hicimos".
"De cada conflicto, las personas, las familias, los gobiernos recogen experiencia (...) De todas éstas situaciones recogemos experiencia, pero el gobierno es uno solo, no es que haya ministros tosudoz y otros no tosudoz, la que conduce es una sola y es la Presidenta de la República, ahora sí recogemos experiencias(...) sólo el que tropieza dos veces (...) bueno ahí me quedo no más", remató Vidal, recordando las complejas situaciones que ha enfrentado la administración de Bachelet con la "revolución pingüina", el paro de la salud o el movimineto de los trabajadores subcontratistas de Codelco.