3 de junio de 2008
El yerno de Joaquín Lavín habla por primera vez de su pugna con la edil de Huechuraba, Carolina Plaza. Pese a que reconoce que "todo esto ha sido muy duro", no se arrepiente de haber denunciado las irregularidades que hoy investiga la justicia.

A Isaac Givovich (28) lo han acusado de todo: de pedir coimas, de ser hacker, de falsificar licitaciones, de ser un aparecido, de aprovecharse de su suegro y de ser mitómano. La exposición pública le llegó de repente y su balance personal es negativo.
Pero el yerno de Joaquín Lavín, quien lleva más de dos meses en una polémica por las acusaciones cruzadas entre él y la alcaldesa Carolina Plaza (UDI) por irregularidades en la Municipalidad de Huechuraba, no echa pie atrás en su denuncia, la que escaló hasta convertirse en un terremoto para la UDI. "No voy a tolerar la corrupción", dice.
Desde que explotó el caso, Givovich había mantenido silencio. No habló cuando la alcaldesa dio a conocer las primeras acusaciones en su contra ni cuando lo denunció ante la justicia, el 26 de marzo. Calló cuando Lavín puso "las manos al fuego" públicamente por él y también al conocerse el preinforme de la Contraloría que le dio la razón en varios de sus cuestionamientos a la gestión de Plaza sobre irregularidades en los contratos con la empresa de informática GMA, el 21 de abril.
"Mi suegro me recomendó que defendiera mi verdad ante Contraloría y la justicia. Pero después de la última entrevista de Carolina Plaza, donde me acusa de pedir dinero y de hackear su computador, sentí que todo tiene un límite, que llegó el momento de hablar. Han sido demasiadas mentiras", dice.
Hace tiempo que Givovich forma parte del clan Lavín. Desde que pololeaba con Asunción el 2005, la tercera hija del ex candidato presidencial de la Alianza, desde que participó activamente en la campaña presidencial de su suegro, desde que jugaba Playstation por horas con Joaquín junior en el departamento que compartían en 2006, desde que se hizo Legionario de Cristo a instancias de Paulina, otra hija de Lavín, y sobre todo, desde que se casó con la "Chochi" en 2007. Ha compartido tanto con la familia que, a ratos, hasta parece hablar como Lavín.
En su departamento de Los Bosques de La Pirámide, en el límite de Huechuraba con Vitacura, su living refleja parte de ese mundo político al que se acercó desde 2005, cuando inició su relación con Asunción. Hay una escultura que les regaló Sebastián Piñera para el matrimonio, un mueble de Hernán Larraín, cuadros obsequiados por Adolfo Zaldívar y una lámpara que envió Pablo Longueira, el mismo que la semana pasada criticó a Lavín por haber defendido a Givovich.
Tiene buen humor y es de risa fácil, pero se pone serio cuando sostiene que lleva muchas semanas "como el pushingball de Chile". "Mi guagua nace en un mes y no tengo pega. Y va a ser difícil salir a buscar trabajo con todas las acusaciones que he recibido". Estudió bibliotecología en la Universidad de Playa Ancha, carrera que no terminó, y saltó a Huechuraba, contactado por Iñaki Busto, ex jefe de la campaña territorial de Lavín y asesor de Plaza, con quien hoy está completamente distanciado.
¿Se siente responsable en parte de la crisis que vive hoy la UDI?
Desde que entré a la universidad tuve la convicción de que la UDI era un camino para servir a Chile. Luego fui dirigente en la Universidad de Playa Ancha, después trabajé en la Fundación Jaime Guzmán. Siempre he sido militante. No me culpen a mí de las irregularidades en Huechuraba. Eso es injusto. No soy el responsable. He contado mi verdad para defenderme de una acusación falsa. Son otros los que tienen que dar explicaciones.
Pero muchos se preguntan cuál fue la razón de fondo para haberse enfrentado con la alcaldesa Plaza.
Primero defenderme de las mentiras en mi contra y, además, basado en una convicción muy profunda: soy un militante que cree en el proyecto original de la UDI, basado en principios cristianos, que espero no se desbande.
¿Cuándo le contó a su suegro lo que sucedía en Huechuraba?
En marzo, cuando partió el caso. Tuvimos una charla muy profunda. Le conté todo lo que estaba pasando. El caso ya estaba saliendo en los diarios y él me quería preguntar muchas cosas. Me dijo: 'Dime la verdad' y yo le conté todo lo que había visto en Huechuraba. De ahí en adelante, él me ofreció su apoyo.
¿Habló alguna vez con Lavín de los efectos políticos que podrían tener sus denuncias?
Nunca fue tema. Siempre me dijo que lo importante era que se supiera la verdad.
¿Y qué le dijo él al conocer los detalles?
Fue una reacción muy tranquila. Me transmitió que si para defenderme era necesario contar todo lo que vi en Huechuraba, estaba en mi derecho de hacerlo.
¿Entonces las acusaciones en su contra serían sólo un contraataque?
Es inventar una mentira para tratar de acallar algo muy grave. Soy blanco de acusaciones falsas para ocultar la verdad.
El tema ha tenido un alto costo para Lavín, quien ha sido muy cuestionado. ¿Qué opina de esas críticas?
El tiempo lo dirá. La Contraloría y la justicia son los llamados a decir quiénes han mentido y si hay corrupción o no. Por lo tanto, no seré yo quien responda a las personas que han intentado ensuciar mi nombre con falsedades.
¿Cómo ha afectado este episodio a Lavín?
A él esta situación le afecta en lo humano. Lo que más le duele es ver la angustia de la Asunción, ver lo difícil que ha sido. Es que todo ha sido muy duro. Recién cumplimos un año de casados y en un mes más tendremos nuestra primera guagua... Afortunadamente nuestras familias nos están apoyando incondicionalmente.
¿Se arrepiente de haber denunciado las supuestas irregularidades?
Estoy actuando en defensa propia. Yo he sido el acusado.
FONDOS PARA CAMPAÑA
¿Cuándo comenzó a detectar anomalías en los convenios de la municipalidad con la empresa GMA?
Yo llegué a trabajar en noviembre de 2006 como encargado de informática y mi misión era echar a andar la Ficha Vecino y el Sistema de Información Georreferencial (SIG), dos programas computacionales vendidos por GMA al municipio. Luego me enteré de que el contrato venía desde mayo de 2005 y el municipio le había pagado a GMA más de un año de contrato sin que se hubiera hecho nada.
¿Cuál era su rol en esos proyectos?
Mi función en la Ficha Vecino (base de datos con las peticiones de los habitantes de la comuna) era administrar todas las solicitudes y darles prioridad. Me dijeron que priorizara los reclamos de los vecinos inscritos en los registros electorales, los que estaban marcados con un punto verde.
¿Quién le daba esas instrucciones?
Las autoridades municipales.
¿Y el sistema SIG funcionaba?
No. Ese programa en línea debía entregar toda la información comunal ordenada geográficamente. Pero el servicio de GMA no funcionaba. Había que llamar por teléfono, pedir cada dato y éste llegaba días después.
¿Qué es lo más grave que le tocó ver?
Varias cosas. Pero, por ejemplo, me llamó la atención que el segundo contrato de GMA con Huechuraba fue por casi $ 6 millones mensuales, cuando entre 2005 y 2007 cobró $ 2 millones por el mismo servicio.
¿Usted considera que el servicio valía $ 6 millones mensuales?
No.
¿Entonces, según usted, le regalaban la plata a GMA?
La alcaldesa y GMA deberán explicar las razones de un aumento que no tiene ninguna justificación.
El preinforme de la Contraloría deja entrever que las bases de esa licitación se confeccionaron en GMA. ¿Es cierto?
No conozco ese preinforme. Pero es cierto. Las envió la ex gerenta de GMA al mail del administrador municipal, José Rossi. ¿Si la alcaldesa supo? Claro que sí. Después las bases se subieron tal cual a Chilecompras. Lo sé de primera fuente, porque ese correo también me llegó a mí.
¿Usted cree que parte de los pagos a GMA fueron desviados a otros destinos?
La justicia es la que debe responder esa pregunta.
Pero da la sensación de que usted sabe lo que ocurría.
Todo lo que sabía se lo he dicho al Ministerio Público.
¿Hay corrupción en Huechuraba?
Los hechos hablan por sí solos. Pero, más que decirlo yo, lo que importa es lo que diga la justicia. La alcaldesa debe asumir la responsabilidad de sus palabras y de sus actos.
Aparte de GMA, ¿supo usted de alguna otra irregularidad en la comuna?
Sí. Todas las que están investigando la Contraloría y la Justicia. Incluso el ex secretario de Planificación declaró ante el fiscal que le pidieron hacer una licitación falsa para recaudar fondos de campaña. Eso motivó su renuncia. Estos hechos están en conocimiento de la Contraloría y el Ministerio Público.
SU DEFENSA
¿Por qué cree usted que Lavín dijo que había corrupción en varios municipios de la UDI?
A mí no me corresponde hablar por Joaquín Lavín.
¿Usted tiene amigos en la UDI?
Sí, y estoy muy orgulloso de su lealtad y cariño.
¿Cree que sus denuncias servirán de algo?
Me estoy defendiendo de acusaciones muy injustas. Espero que esto sirva para que se sepa toda la verdad.
¿Es verdad que usted hackeó el mail de la alcaldesa?
Es totalmente falso. No hay antecedentes de ello en el Ministerio Público. También es falso que haya trabajado en paralelo en el municipio y en la firma tecnológica Olidata, que le vendió computadores a Huechuraba. Tengo un certificado de Olidata que dice que jamás he trabajado para ellos al mismo tiempo. Me indigna, además, que hayan falsificado mi firma en un documento público. Esto ya está acreditado por un perito caligráfico.
¿Le pidió coimas a un funcionario de una empresa telefónica para adjudicarles una licitación?
Jamás.
La alcaldesa renunció a la UDI la semana pasada, pero ha dicho que va a ir a la reelección. ¿Cómo cree que le irá?
No tengo idea. Los procesos judiciales son largos y no sé si se alcanzará a saber toda la verdad antes de esa elección.