18 de mayo de 2008
Los mandatarios compartieron un almuerzo ofrecido hoy, en el marco de la cumbre América Latina-UE, dando una nueva señal de distensión tras diversos desencuentros.
Tras una serie de fricciones en las relaciones bilaterales de los gobiernos de Chile y Perú, a raíz del reclamo marítimo peruano en la Corte Internacional de la Haya y la cita entre Alan García y el abanderado presidencial de Renovación Nacional, Sebastián Piñera, en marzo, hoy la Presidenta Michelle Bachelet y el jefe de Estado de Perú compartieron un almuerzo ofrecido en el marco de la cumbre América Latina-Unión Europea, que se realiza en Lima, Perú.
Pese a que no fue agendada una cita bilateral entre ambos Presidentes, hoy durante el encuentro informal, García y Bachelet se sentaron juntos y conversaron animadamente, en una nueva señal de distensión.
En este sentido la Presidenta Bachelet dijo que, "el presidente García me sentó a su lado en un almuerzo, conversamos sobre las tareas de futuro, los desafios comunes, para que existe una mayor integración en el Asia Pacífico", destacando la importancia de mantener la normalidad en las relaciones bilaterales.
Desde su llegada a Lima, la primera que realiza la Mandataria tras el reclamo peruano en la Haya, Bachelet realizó gestos de acercamiento hacia García. Entre sus declaraciones elogió el desempeño de la economía peruana, cuyo crecimiento en 2007 superó el 8%.
Según dijo, el gobierno chileno está "muy contento" por el desempeño de la economía peruana y agregó que ello permitirá enfrentar los desafíos del país en el contexto internacional.
Además la jefa de Estado, calificó de “espléndido” el discurso inaugural de la cumbre de América Latina-EU pronunciado por García.
Sin embargo, los gestos fueron mutuos, el Presidente de Perú ayer señaló que "admiramos y apreciamos a Chile por su experiencia, por su Concertación democrática, por su crecimiento (...) Podemos hacer un gran esfuerzo de presencia en el Pacífico frente a Asia y frente a la Unión Europea", y hoy recibió a la jefa de Estado, en la primera actividad oficial, con un “galante” beso en su mano derecha, que derivó en un amistoso intercambio de palabras.