20 de junio de 2008
Cientos de miles de personas enloquecen con la "selección del último minuto", tras la clasificación a semifinales.

Cientos de miles de personas ocuparon las calles de las principales ciudades de Turquía en cuanto Rüstü, el portero suplente de la selección rojiblanca, paró el cuarto penal del combinado croata, lo que daba al equipo turco el pase a las semifinales de la Eurocopa.
Miles de personas salieron inmediatamente de los bares de la zona de Beyoglu, en Estambul, y se dirigieron hacia la plaza de Taksim coreando cánticos como: "Lalalalalala ohhh Turquía" o "¡Rojo!¡Blanco!¿Campeón? Turquía ¿La más grande? ¡Turquía!".
En esos momentos, apenas cinco minutos después del final del partido, la plaza de Taksim, en el centro de Estambul, era ya un hervidero de gente que enarbolaba banderas, bengalas, cervezas y todo lo que encontrase a mano.
En Ankara, la capital de Turquía, otros tantos seguidores enloquecían con su selección, artífice de las victorias en el último minuto, en este caso aún más extremo, el último minuto de descuento de la prórroga.
La concurrencia que durante todo el partido se había burlado de las cualidades del "viejo" Rüstü, terminó aplaudiéndole el penalti parado a los croatas, que dio la victoria a Turquía.
En esto, como en muchas otras cosas, Turquía es un país de contradicciones pero que lucha y lo celebra hasta el final del partido.